Su apellido le delata: es brasileño. Quizá por eso, porque en su tierra natal se cultiva -con permiso de colombianos, nicaragüenses, vietnamitas, turcos...- uno de los mejores cafés del mundo, desde el 2007 vive inmerso en un mundo en el que ha conseguido brillar con luz propia. Esta semana ha sido elegido, por tercera vez, el mejor barista (experto en la elaboración de cafés) de La Rioja. «Sí», dice entre risas, «creo que poner cafés es lo que mejor hago». Si lo quieren comprobar, les espera tras la barra del bar Colonny.
- ¿Qué hace un brasileño poniendo cafés... en La Rioja?
- Llevo aquí 9 años y desde el 2007 empecé a trabajar, a practicar, a interesarme por el café y a participar en campeonatos. He ganado tres en La Rioja y quedé tercero en el nacional.
- ¿Es difícil hacer un buen café?
- No es complicado hacer el café; lo difícil es tener buena materia prima, buena maquinaria y que te dejen trabajar. La gente quiere algo rápido, pero un buen café requiere su tiempo, su reposo.
- ¿Hay algún truco secreto?
- No, no hay un truco, es ese conjunto: la materia prima, la máquina y el jefe. Todo está relacionado. Un buen café es un trío (ríe).
- ¿Y dónde está esa buena materia prima?
- Es complicado. Hay buen café en Colombia, Brasil, Nicaragua, Vietnam, Turquía. El mejor es la combinación adecuada de todos en la que cada uno aporta algo.
- Entonces el barista es algo así como el enólogo del café.
- Sí, sí. Pero en La Rioja se valora mucho el vino y nada el café. En eso hay que mejorar. Ahora parece que hay una competición de vender cafés a un euro (ríe), bueno a 0,70 según Zapatero, y la gente no lo valora. Les pasa como a mí con el vino, que una vez hice calimocho con un Rioja seleccionado (ríe).
- Y el café de las máquinas de vending será para usted como el garrafón en las copas.
- Es, como dicen, un falso capuchino. Eso sí, hay máquinas de vending con mejor café que en muchas cafeterías (ríe).
- Y un descafeinado, corto de café, leche desnatada, templado y con sacarina, ¿es un café?
- Todo es café. Es como el vino, que a unos les gusta el crianza, el joven, un tempranillo, un verdejo. Hasta hay cócteles con café.
- ¿Cómo va de nervios?
- Siempre digo que el café ya no me afecta. ¿Cuántos me tomo? Los que sean. El café y las buenas amistades nunca sacian.