Mucho ha cambiado el Tirgo que conoció Félix Ángel Urraca y en el que continúa viviendo después de 90 años. Conocido como 'Curro', apodo que le pusieron porque recuerda con simpatía que «era muy farol y un poco chulito», lleva toda su vida viviendo en el mismo sitio y ha visto transformarse un pueblo que tenía las calles de tierra y donde llegó a haber más de medio centenar de niños.
De sus tiempos de escuela recuerda que en «los retratos que sacaban había más de 50 chavales. Y sólo chicos porque las chicas estaban en otra clase». En aquella época dice que jugaban «a cualquier cosa» como podía ser el aro o el diábolo «que era más de chicas». Pero, sobre todo, «a ver quién corría más», porque entonces había espacio para correr. Y también ahora.
Con ocho hermanos, «siempre había que estar al cuidado de la casa». Y se quedó a vivir en Tirgo porque reconoce que «antes no se salía tanto como ahora». De jornalero en el campo trabajó 36 años para la familia Briones.
Porque Tirgo es una localidad que vive del campo y de la viña. La cooperativa Nuestra Señora de Valvanera tiene allí sus instalaciones y ahí llevan el vino Villaseca, Sajazarra, Cuzcurrita y el propio Tirgo. Existen varias bodegas y Ángel, o Curro, como le conoce todo el mundo, invita a visitarlas y a pasar un buen día.
También recomienda ir al restaurante el Pimiento, el merendero del Río o el Mesón Lupe. La chopera del río también es un sitio muy visitado por las familias los domingos de verano o el frontón, muy solicitado. Y el románico de la iglesia del Salvador es visita obligada.
Padre de dos hijas y un hijo, recuerda lo bien que lo pasaba en las fiestas cuando era joven e «intentabas reunir cuatro perras para tomar una gaseosa». «Lo pasábamos bien». Porque en Tirgo saben cómo aprovechar el tiempo y organizan alrededor de una semana de actos festivos.
En agosto celebran el Salvador, el día 6, y San Roque, el 16. Alrededor de esas dos fechas, y casi de seguido, el pueblo se sumerge en la fiesta con conciertos, procesiones, comidas y actos para todos los públicos.
Reconoce que el pueblo ha cambiado porque «antes había poco dinero y ahora se vive algo mejor». Tirgo cuenta con panadería, que regentan las hijas de Curro, y durante la semana también otros servicios. Médico, farmacia y autobuses que conectan el pueblo con Haro y Logroño hacen de esta localidad un buen lugar para seguir cumpliendo años.