Hace pocos años, el oficio de herrador estaba en alza. El aumento de los propietarios de caballos de ocio y deporte conllevó a su vez la necesidad de profesionales cualificados que se encargasen de las labores de herraje de los equinos. La crisis económica ha afectado también a este sector y los herradores han visto enormemente mermado su trabajo en este aspecto
En la comarca de Cervera (valles Alhama y Linares) todavía se mantienen mulas, burros, caballos y yeguas como animales de trabajo en el campo. Los agricultores mayores los utilizan para labores agrícolas y transporte. El problema es que los animales desaparecen conforme estas personas se ven imposibilitadas para manejar al cuadrúpedo o fallecen.
Tomando como ejemplo Cabretón, Félix Medrano Gil acude cada día al campo, como antaño, con su mula. En estos momentos conserva una que le ha servido durante mucho tiempo pero ya es vieja. Por eso compró en la última feria de ganado de Rincón de Soto otra y su intención es quedarse sólo con ésta.
Félix comenta que en el pueblo hay varios caballos de montura y algunos burros, mulas y caballos de tiro. «Antes, hace sólo tres o cuatro años, había más de veinte animales, pero cada vez hay menos en la medida en que la gente mayor los quita» asegura.
En épocas pasadas, en cada pueblo había un herrador o un herrero-herrador. Hoy en día, en lugares como Cabretón, cuando varios propietarios necesitan herrar sus animales, llaman a profesionales que vienen de fuera.
Así, a esta pedanía de Cervera acude Víctor Lalinde Sáinz desde Ágreda (Soria). Tiene el oficio de herrador como algo secundario, los fines de semana, y reconoce que ha pasado de estar saturado de trabajo a sobrarle tiempo. «Este año estoy herrando igual un 35% menos que el pasado», afirma.
De cara al futuro, no cuenta con los equinos de trabajo porque están condenados a desaparecer. En este caso suele poner herraduras sólo a las patas delanteras y duran tres meses de media. Dedica una hora y cuarto a los dos cascos y cobra 28,5 euros. Respecto a los caballos de ocio y deporte, la situación económica hace que hayan mermado bastante y los dueños aguantan más sin ponerles herraduras.
Víctor se mueve sobre todo por Castilla León (Soria y Burgos), la ribera Navarra y La Rioja Baja. Desde Salas de los Infantes (Burgos) hasta Calahorra y Aldenueva de Ebro. Zonas en las que coincide con herradores de otros lugares como Alfaro, Ablitas o Tafalla.