Una de las claves de la luminosidad de las instalaciones de la piscina cubierta y pistas de pádel de Nájera ha sido la utilización de paredes de cristal y de grandes miradores. Pero lo que a nadie se le ocurrió fue que esas cristaleras se fueran a convertir en trampas mortales para las aves, especialmente en esta época de celo.
La aparición de pájaros muertos (jilgueros, herrerillos, verderones, carboneros, verdecillas...) que comenzaron a denunciar algunos vecinos tardó en despertar el interés de las autoridades locales.
Las aves llegan volando desde las inmensas choperas que hay río arriba y se topan con las cristaleras de las pistas de pádel, que no cuentan con ningún elemento visual que muestre su ubicación y, del golpe contra ellas, suelen caer muertas al suelo.
De forma muy diligente, todos los días se retiran las aves muertas, pero en las cristaleras quedan los restos que atestiguan la constante muerte de aves.
Responsables de Medio Ambiente tuvieron conocimiento de lo que ocurría a través de la guardería forestal y pidieron al Ayuntamiento de Nájera que pusiera algún elemento, como vinilo, para ahuyentar a los pájaros, ya que estos no ven las cristaleras o lo que ven son los reflejos de otros árboles. Perolas medidas todavía no se han llevado a cabo.
El concejal de Deportes, Diego Rodríguez Carrillo, ha propuesto la colocación de una pantalla de árboles de crecimiento rápido, como chopos, con los que las aves se podrían orientar perfectamente y además encontrar un refugio en sus vuelos que evite el encontronazo con las cristaleras, además de ser un remedio más respetuoso con el espacio donde se encuentra ubicada la instalación deportiva.
Mientras llega la solución, prácticamente todos los días muere algún pájaro, en ocasiones varios. Y es que, aunque la zona no es un parque natural, tanto las enormes choperas, como el río Najerilla y los riscos que la bordean son un espacio de gran calidad medioambiental, donde las aves pueden criar sin ser molestadas, como señalaba en su momento el responsable de la empresa Sturnus, encargado de controlar las plagas de palomas que sufre habitualmente la ciudad.