Ora et labora. Benedictinos y agustinos, regidos a lo largo de los siglos según las reglas de san Benito y san Agustín, han orado y laborado al amparo de los muros de los monasterios de San Millán desde sus orígenes. La cita evocada ayer por Daniel Ayala, prior provincial de los Agustinos Recoletos, en la inauguración del refectorio mayor de Yuso, simboliza la necesidad de equilibrio entre lo físico y lo espiritual. Desde la declaración de Patrimonio de la Humanidad en 1997, la Fundación San Millán ha materializado ese mismo equilibrio en el doble objetivo de investigar, documentar y difundir los orígenes de la Lengua Castellana, cosa que ya procura a través del instituto Cilengua, y recuperar los monasterios. Esto último se completó ayer con la restauración del refectorio y la bendición del prior: Mens sana in corpore sano.
Finalizada la obra en el antiguo salón comedor de San Millán de Yuso, se da por culminado el Plan Director de Monasterios Emilianenses, compromiso adquirido por el Gobierno de La Rioja a partir de la declaración de Patrimonio de la Humanidad. El presidente Pedro Sanz, que visitó el lugar, lo ha describió como «el final feliz» de una etapa de doce años en la que se han invertido un total de 16,4 millones de euros para la restauración integral de San Millán.
Concretamente, el arreglo del refectorio mayor ha requerido 467.690 euros, de los cuales la Fundación San Millán de la Cogolla ha aportado 43.158 euros y Cintra-Autopista Madrid Levante, 424.531, merced a un convenio firmado por ambas instituciones en el 2009. Sanz agradeció el apoyo de esta firma y, por extensión, el de todas las empresas que han contribuido en estos años a la causa de San Millán. «Una enriquecedora y beneficiosa cooperación entre instituciones -ha dicho-, que ha conseguido devolver su esplendor a uno de los espacios monásticos más singulares del patrimonio histórico español».
El también presidente ejecutivo de la Fundación San Millán de la Cogolla estuvo acompañado en este acto por el director de construcción de Ferrovial España, matriz de Cintra, Ángel Luis Sánchez, quien destacó la importancia de mantener en tiempos de crisis el apoyo a la cultura. Asistieron también el consejero Gonzalo Capellán; el prior de Yuso, Pedro Merino, y el mencionado prior provincial. «Ha sido una obra muy dilatada en el tiempo -dijo Ayala- pero muy cuidada en la ejecución».
Una obra de «gran carpintería»
La restauración, dirigida por el arquitecto Óscar Reinares, se ha centrado en la adecuación constructiva y funcional del refectorio y en la recuperación del conjunto de bienes muebles, formado por mesas, arquibanco, friso, púlpito, puertas y cortavientos. Además, se han solucionado las principales patologías derivadas de la humedades en muros, solados y mobiliario. También se han restaurado todos los pavimentos y paramentos, carpinterías exteriores, y se han renovado las instalaciones de electricidad, iluminación y los sistemas de protección contra incendios.
Se ha sustituido la tarima del suelo; se ha reparado la madera del conjunto del arquibanco corrido y del friso perimetral y se han recuperado las catorce mesas de madera. La mesa abacial se ha alzado sobre un pedestal similar al que había, pero ejecutado con madera de olmo similar a la de la tarima. Además se han sustituido tanto la puerta sur, como las carpinterías exteriores cuyas escuadrías se inspiran en las secciones de las ventanas originales conservadas sobre la mesa abacial. Asimismo, se han nivelado impostas y cornisas, puertas y cortavientos y restaurado el púlpito. En suma, una obra de «gran carpintería», como la describió el restaurador Marcel Rodríguez.