El PSOE de La Rioja vive un proceso precongresual bipolar. De puertas afuera, los tres aspirantes alaban la frescura del debate, el equilibrio de fuerzas y el juego limpio con que está discurriendo la carrera que concluye este fin de semana con la elección del nuevo líder; internamente, la olla socialista bulle entre llamadas cruzadas y rumores sobre virtuales alianzas. Muchos de ellos manifiestamente interesados y otros, con algún sustrato de fundamento.
Una cata entre los 189 delegados en cuyas manos está la decisión de elegir al sucesor de Francisco Martínez Aldama parece inclinar ligeramente la balanza hacia César Luena. El de Bobadilla ha desplegado todo el arsenal mediático y organizativo que le concede tanto su condición de diputado nacional como el respaldo de la 'vieja guardia' que aún custodia la puerta trasera de Martínez Zaporta. Una estrategia que, además, ha recibido combustible extra con la victoria en el congreso de Sevilla de Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien Luena siempre ha sido fiel en Madrid colaborando incluso activamente en las elecciones perdidas ante Rajoy.
Pero ni Luis Alonso ni José Ángel Lacalzada se han quedado atrás. El exedil de Villamediana, catalizador de las sensibilidades que representa Izquierda Socialista y los críticos que en su momento apoyaron a Santiago Sufrategui, ha exprimido sus bazas como abanderado de un «cambio de verdad», haciendo virtud de su lejanía de la primera línea política para desmarcarse del resto de candidatos vinculados de una u otra forma con el aparato. Ante sus, a priori, limitados apoyos y el respaldo mayoritario a Luena de la principal agrupación como es Logroño, Alonso ofrece como contrapeso el resultado del 'congresillo' de enero, donde la candidatura articulada junto a Félix Caperos logró un tercio de los seis delegados que La Rioja envió a Sevilla.
El factor Caperos
El campo de batalla de Lacalzada se ha focalizado tanto en las agrupaciones del entorno de Murillo, donde ejerció de alcalde, como en otras de las más influyentes en La Rioja Baja en las que el todavía secretario general mantiene su ascendente, y cuya suma puede quebrar una posible mayoría. Empeñado en romper el halo de 'candidato de' que le rodea por su estrecha labor en las últimas legislaturas junto a Aldama, tampoco ha perdido la ocasión de sacar músculo como miembro de la Mesa del Parlamento regional.
Entre esa terna fluye desde hace semanas el verso suelto de Caperos. El alcalde de Casalarreina y diputado en la lista autonómica encabezada por Aldama irrumpió días antes del 'congresillo' urgiendo a un «cambio profundo» en el partido y marcando distancias respecto a la actual Ejecutiva. El acercamiento a Alonso que le hizo valedor de un acta de delegado en Sevilla, pero sobre todo una nueva victoria electoral en su municipio en unos comicios donde arrasó el PP y las afinidades ganadas en La Rioja Alta, han permitido a Caperos arañar una cuota de pantalla que está por ver cómo gestionará: las opciones de integrarse con Alonso parecen cada vez más lejanas, el entorno de Luena insinúa su virtual alianza con Lacalzada para hacer un frente común, y a la pregunta de si recogerá los avales suficientes para presentar en última instancia una candidatura propia el sábado, sigue respondiendo con requiebros.
Entre los tres (o quizás cuatro) está el nuevo líder del PSOE. Él será el cuatro secretario general de los socialistas riojanos de la democracia, inscribiendo su nombre en el listado que abrió Javier Cosculluela, continuó Ángel Martínez Sanjuán a partir de 1981 y en el año 2000 prosiguió Francisco Martínez Aldama. La cita se abre el sábado en la UR con la presencia prevista del nuevo secretario federal de Organización, Óscar López. Los precandidatos recogerán los avales exigidos (38), ya como candidatos ofrecerán sus propuestas y el voto (secreto y urna) decidirá a quién encomienda el PSOE la (ardua) tarea de intentar desbancar al PP.