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«Cuanto más famoso es un divulgador de lo paranormal más mentiroso es»

CULTURA

«Cuanto más famoso es un divulgador de lo paranormal más mentiroso es»

22.02.12 - 00:27 -
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«Si quieren aprender a doblar cucharas como Uri Geller; si desean ser capaces de comunicarse con los muertos como Anne Germain; si anhelan aprender a hacer cartas astrales...» Luis Alfonso Gámez, periodista científico, puede 'ayudarles'. Porque cualquiera es capaz de hacerlo; no se precisan poderes paranormales; no existen tales poderes. El famoso ilusionista israelí utilizaba cucharas trucadas en aquel programa de José María Íñigo; la supuesta médium británica que ha triunfado recientemente en Telecinco maneja información previa de los invitados y, sobre todo, maneja su credulidad; y la astrología simplemente carece de cualquier fundamento científico. Las estrellas no marcan nuestro destino ni los muertos se comunican con los vivos, y tampoco somos capaces de doblar metales por telequinesia. Pero no es solo eso: desde la industria cosmética hasta las religiones, todo es cuestión de qué estamos dispuestos a creer.
Luis Alfonso Gámez, coordinador del suplemento Ciencia de El Correo y conductor del programa 'Escépticos' de ETB, abre hoy en Logroño el ciclo 'Pensar en tiempos revueltos', organizado por la Universidad Popular y la Fundación Caja Rioja. Su conferencia 'La ilusión de lo increíble' anima a dudar y a pensar. Y anima también a aprovechar el tirón de lo paranormal para conocernos mejor como seres humanos: «La crítica al pensamiento mágico puede ser una magnífica vía para la divulgación -sostiene-. Una de las mejores maneras de aprender algo sobre cualquier rama de la ciencia es descubrir en qué se equivocan sus chiflados».
-¿Siempre fue usted desconfiado o creyó en algo antes de dudar?
-A todos nos han engañado alguna vez. Como tantos otros, fui ufólogo a mediados de los setenta, en la época dorada del fenómeno ovni. Hasta que, gracias a lecturas de astrofísica, me di cuenta de que me habían engañado. Mi interés inicial por los supuestos extraterrestres me llevó a un interés aún mayor por las verdaderas causas de todo tipo de fenómenos.
-¿También intentó doblar cucharas con la mente?
-Sí, pero no lo conseguí, claro. Y también he hecho espiritismo y todo eso que hemos hecho los de cierta edad.
-Los ovnis y las cucharas pasaron de moda, pero los mitos nunca faltan. ¿Por qué somos tan proclives a creer en la fenomenología?
-No lo sé. Supongo que ante algo que no sabemos explicarnos es más fácil creer directamente que es inexplicable que ponerse a pensar en sus causas naturales. Vemos dos sucesos parecidos y establecemos una relación aunque no esté fundada, como si nuestro cerebro creara la ilusión de lo increíble.
-¿Somos más fáciles de engañar en los malos momentos, en medio de una crisis?
-Puede ser, porque la desesperación te lleva a situaciones increíbles. Con la salud, por ejemplo, uno se agarra a un clavo ardiendo. Incluso te dejas estafar. Yo entiendo que la angustia te lleve a probar cualquier remedio. Pero me enfada que haya gente que diga que es capaz de curar el cáncer, el autismo o la parálisis cerebral. Y lo que me parece indecente es que las autoridades nos dejen indefensos ante el negocio de los remedios mágicos.
-Parte del negocio de lo paranormal son los medios de comunicación, la televisión, por ejemplo, que convierte todo en espectáculo.
-Siempre hemos sido crédulos, pero ahora nos bombardean por todos lados con una cantidad brutal de información y desinformación. Cuanto más famoso es un divulgador paranormal más mentiroso es.
-¿Hay que dudar de todo?
-Yo suelo decir a la gente que dude incluso de lo que yo mismo estoy diciendo. Sí, hay que pararse a pensar y dudar de lo que nos dicen. Pero no solo deberíamos desconfiar de falsos magos y adivinos, también de los publicistas que nos ofrecen productos milagro con su jerga pseudocientífica... E incluso de los políticos.
-¿Nunca ha tenido alguna experiencia que le haya hecho dudar de sus propias certezas? ¿No hay nada que deje entreabierta la puerta al misterio?
-... Por ejemplo, el túnel que describen personas que han estado a punto de morir es algo que se repite en distintas culturas. Es algo que me inquieta, pero es una mecánica cerebral que se está investigando. Personalmente, alguna vez he tenido la sensación de que algo se me escapaba, pero no por eso voy a pensar que sea cosa de fantasmas. Hay sensaciones extrañas, como experimentar un sueño astral, que te descoloca, pero también es una reacción cerebral que está descrita como parálisis del sueño.
-¿Y las religiones? Históricamente han sido las mayores maquinarias de la fe ciega.
-Las religiones intentan dar respuesta a un imposible: el sentido de la vida. La vida no tiene sentido, no hay ningún fin sublime en ella El único objeto que tiene la vida es vivirla. Aunque entiendo que es muy humano creer que hay algo más allá de la vida.
-Dios es entonces una idea.
-Es el hombre quien ha creado los dioses a su imagen y semejanza y no al revés. Los seres humanos estamos aquí por accidente: somos producto del éxito evolutivo y quizás seamos el motivo de nuestra propia extinción.
-¿Eso es lo que cree?
-Bueno, si en algo tengo fe es en el ser humano. Nos queda mucho por conocer y mucho camino por andar.
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Luis Alfonso Gámez. :: L.R.
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