Tomás Ares es el director general del grupo Tesal, empresa que gestionará el balneario de Grávalos. Este médico con amplia experiencia en el sector ya dirigió el popular balneario de La Toja durante veinte años.
-¿Cuál es la situación actual del balneario de Grávalos?
-Hemos esperado un año para retirar un poste de corriente eléctrica y ahora tenemos que continuar las obras en el exterior, terminar el parking y el ajardinamiento, que calculamos tardarán unos dos meses. Esto supone un retraso en la fecha que dimos de Semana Santa. No es que hayamos hecho mal la previsión sino que surgió un problema que no dependía de nosotros, dependía de Iberdrola. En lo que atañe al interior hemos terminado la cocina (tanto la obra civil como el equipamiento) y ahora están a punto de finalizar las remodelaciones. En una semana o diez días estarán listas. Hay otras obras que atañen a la constructora (fallos estructurales y humedades) y que la Consejería de Vivienda reclamará. Si esto se resuelve en un tiempo, calculamos que el balneario estará operativo en dos meses.
-¿Y cuándo se abrirá?
-Hay que buscar un punto estratégico. En principio era Semana Santa y como no podrá ser ya no nos interesa abrir en mayo, pasamos al entorno de junio para aprovechar la temporada de verano. Esta es la situación. Nosotros no hemos dejado de hacer obras en el complejo este tiempo. Además de la cocina hemos pintado y realizado reformas como la construcción de vestuarios, ya que carecía de ellos.
-¿Obras a cargo de Tesal?
-Sí, llevamos invertidos 400.000 euros de recursos propios. La inversión final estimada por nuestra parte superará el millón y medio de euros.
-Una inversión tan grande en estos tiempos parece una locura.
-Somos gallegos y hay un tópico que dice que cuando te encuentras a un gallego en una escalera no sabes si sube o baja. A nosotros la crisis nos pilló en la mitad de la escalera de Grávalos y hemos decidido subirla. Vamos a terminar la obra, abriremos el complejo y será espectacular. No hace falta explicar a nadie las dificultades económicas que hay. De hecho teníamos unos compromisos bancarios en firme que por el tiempo transcurrido los bancos han aprovechado para echarse atrás, con lo cual hemos tenido que invertir con recursos propios mucho más dinero de lo que pensábamos. Pero optamos por tirar para adelante cueste lo que cueste. A pesar de la crisis no hemos tomado decisiones que supongan un detrimento en la calidad prevista, que es superior a la que ofrecimos en su día cuando ganamos el concurso.
-Hablando del concurso, la otra empresa que optó, Tres Mares, realizó unas reclamaciones contra la decisión del Ayuntamiento ¿les ha afectado esto?
-Nosotros estamos muy tranquilos porque presentamos la mejor propuesta con mucha diferencia. Puedo decirle que hemos tenido una llamada de nuestros competidores viendo cuál era nuestra disponibilidad para venderles nuestra posición y no le dijimos que no, los negocios son negocios, pero que evidentemente teníamos una vocación de permanencia. El tema sigue la vía legal pero para nada interfiere en el desarrollo de nuestra actividad. Para nosotros es una anécdota y no tiene incidencia alguna.
-¿Qué personal tendrá el balneario de Grávalos?
-La contratación será progresiva, abriremos con un 60 % (entre 30 y 40 personas) pero dependerá de las circunstancias. Estamos negociando además unos cursos de formación con el Leader. Tenemos unos mil currículums entre los que haremos una preselección para realizar los cursos. La primera condición será la valía y la adecuación. Después, si el equipo humano es de la zona más próxima o de fuera y quiere incorporarse a la comarca, estaríamos encantados porque se cumpliría el objetivo del Ayuntamiento y de la Administración autonómica de fijar la población.