«Espero que esta foto ayude. Estaría bien». Esta escueta declaración es la que hace Samuel Aranda cuando reflexiona sobre su imagen, ganadora del prestigioso World Press Photo, uno de los galardones fotográficos más importantes del mundo, junto con el Pulitzer.
Desde su fundación, este premio ha premiado diferentes estilos de fotografía y reportaje. Su archivo, compuesto por más de 10.000 imágenes e iniciado con la primera foto ganadora, en 1955, de un hombre cayendo en una carrera de motos, contiene entre sus fotogramas imágenes que se han convertido en iconos sociales: la niña corriendo tras un bombardeo con napalm en Vietnam, el monje budista envuelto en llamas como forma de protesta, el hombre anónimo deteniendo una columna de tanques en la plaza de Tiananmen o la más reciente, en la que una mujer afgana con la cara desfigurada por su marido aparece posando con la mirada dirigida hacia la cámara.
La foto de Aranda, una de las primeras que obtuvo al llegar a Yemen, oculta al espectador la cara del hombre herido, y la identidad de la mujer, ataviada con un 'niqab' o velo musulmán, mientras la postura de ambos recuerda a las renacentistas interpretaciones artísticas de la figura de La Piedad. Pese a estar tomada en color, el contraste entre los dos protagonistas y la neutralidad del fondo, oculto parcialmente por sombras, hace que la atención se centre en la composición principal.
La fotografía tomada por Samuel Aranda el 15 de octubre de 2001 en la localidad de Sanaa (Yemen) se realizó en el interior de una mezquita convertida en hospital, donde un hombre herido durante unos enfrentamientos contra el régimen del presidente Ali Abdullah Saleh es atendido por una mujer de su familia.
Koyo Kouch (miembro del jurado del certámen) declaró: «La foto habla de la región completa: Yemen, Egipto, Túnez, Libia, Siria, por todo lo que ha sucedido durante la Primavera Árabe, pero al mismo tiempo es privada e íntima. Y enseña el papel de la mujer no solo como cuidadora, sino como parte activa en aquel entorno».