Unos «locos» que ven «algo más de lo que ven los demás» y unos «evangelizadores de las nuevas tecnologías» que tienen «muy claro que, o estás a la cabeza, o estás muerto». Así se definieron ayer Francis Paniego y Luisa Barrachina (Tondeluna) y Aitor Ramón Lechuga y Pablo Villoslada (Pulsier Tecnología Táctil), tras recibir, respectivamente, el primer premio (3.000 euros) y el accésit (500 euros) del galardón que anualmente concede la Cátedra de Emprendedores de la Cámara de Comercio en la Universidad de La Rioja (UR).
El responsable de Formación y Empleo de la entidad cameral, Jesús Aguado, dio a conocer los resultados de la convocatoria del 2011, octava edición de los premios a la que han concurrido catorce candidaturas frente a las ocho que lo hicieron en el 2010. Aguado se felicitó por la existencia de esta cátedra, puesto que «los emprendedores son fundamentales para crear empleos y generar riqueza» y, en este sentido, reclamó el apoyo de los políticos a las nuevas iniciativas de negocio, a través de «medidas fiscales, de una reducción de los trámites administrativos y de un acceso más fácil a la financiación».
Proyectos «eficaces»
También estuvieron presentes en la rueda de prensa la vicerrectora de la UR, Sylvia Sastre, y el director de la Cátedra, Eduardo Rodríguez Osés. Sastre destacó que Tondeluna y Pulsier son «propuestas valientes y eficaces», cuestión que también subrayó Rodríguez, quien avanzó que la edición de los premios del 2012 «ya se ha abierto».
Paniego y Barrachina explicaron que con Tondeluna «teníamos claro que queríamos algo distinto». Un restaurante accesible, con cocina a la vista, mesas corridas y comprometido socialmente (integración de una persona discapacitada en su plantilla). El proyecto salió adelante, aunque «lo más complicado fue cumplir todas las normativas», admitió Barrachina quien, sin embargo, animó a futuros a emprendedores a «ser unos inconscientes como nosotros».
Por su parte, Villoslada y Lechuga se definieron como «nuestros propios jefes» en un proyecto «orginal y con talento», a juicio del jurado. Con un objetivo nítido: ser «los primeros» en tecnología táctil (educación, empresas, urbanismo...) buscando alianzas con los proveedores para «dominar el mercado».