El turismo gastronómico está de moda ahora. Conocer los lugares por sus restaurantes y por sus platos mueve a muchos turistas. Pero en Rodezno, el término lo pusieron de moda mucho antes de que se inventara. El Restaurante Vega ha hecho mucho, o más bien todo, por dar a conocer la localidad.
Al frente continúa Vega Bravo, que a sus 82 años ha delegado el negocio en su hija. Su amabilidad, su cocina y su cercanía ha hecho que este modesto restaurante situado junto a la iglesia sea conocido por muchas personas más allá de las fronteras de La Rioja. «Dicen que hasta en Nueva York han oído hablar del Vega», asegura la propia dueña.
Toda la vida ha vivido en Rodezno. Nació allí y al casarse comenzó a trabajar en la taberna de sus suegros. Comenzó a preparar patorrillos y cordero guisado para los vecinos hasta que le dio por montar su propia cocina. «El pueblo nos quería, y nos sigue queriendo, y nos animaron a montar el restaurante encima del bar». Con los años ha crecido y han pasado a una lonja situada enfrente. Su restaurante ha dado mucha vida a la localidad ya que «ha habido temporadas que esto estaba lleno todos los días», señala.
Con el Vega compiten en popularidad ahora las jornadas que dan a conocer las bodegas de Rodezno. Son cerca de un centenar y pertenecen a particulares. Situadas en la ladera, esconden bajo el subsuelo una elaboración del vino artesana. «Las cuevas están tan profundas que aún no sé cómo harían para sacar la tierra de dentro», asegura Vega.
En agosto, miles de personas se acercan para disfrutar del vino que elaboran los vecinos de Rodezno. Pero la localidad también tiene otras fiestas. La preferida de Vega es la romería a la Virgen de Olartia hacia mayo o junio, según la pascua. Porque confiesa que es una «buena feligresa». Vecina de la iglesia, situada justo detrás de su restaurante, contribuye con lo puede, como con la restauración del copón.
A los turistas les recomienda la visita ya que «el retablo está restaurado y merece la pena». También un paseo por el barrio de las bodegas y calados y, por supuesto, disfrutar de un buen menú casero en su restaurante.
El Rodezno que ella conoció ha dado paso a un pueblo con más servicios. «Hemos pasado de pisar barro a vivir mejor». Al consultorio médico y el polideportivo se ha sumado un centro multiusos que amplía la oferta del pueblo. Una localidad con mucha vida que tiene en Vega a su principal cicerone.