Emocionado y agradecido por los mensajes «de todos los colores y de todo tipo de personas» que ha recibido estos días tras conocerse la «leve» afección que le obligó a estar ingresado dos días en el San Pedro para implantarle un stent coronario.
Así lo aseguró ayer el presidente regional, Pedro Sanz, en su primera aparición pública tras su paso por el hospital, donde se le practicó un cateterismo después de que el domingo anterior percibiera un ligero dolor en el brazo izquierdo y el electrocardiograma realizado al día siguiente aconsejara la intervención que se programó para el jueves. «No ha sido un infarto, una angina de pecho ni nada parecido», zanjó para atajar los rumores suscitados por una operación que le obligó a estar menos de 24 horas en la UCI para ser monitorizado y pasar una noche en planta.
«Como ven, estoy perfectamente en activo», afirmó ante los periodistas para atestiguar así su buen estado de salud y restar cualquier dramatismo. Según aseguró, el stent no le ha dejado ninguna secuela -«sólo dos pequeñas incisiones en la muñeca que más parecen el picotazo de una abeja»- ni le impedirán mantener su agenda habitual. Sanz, eso sí, precisará a partir de ahora tomar una medicación específica para controlar la tensión arterial y seguir las pautas habituales como tener una alimentación equilibrada, limitar el consumo de sal o realizar más ejercicio físico. «Las pruebas dicen que tengo un corazón de deportista, pero a veces la tensión se sube hasta 16 o 17», dijo.
Los cambios serán mínimos. «El médico me ha dicho que me tome la vida con más tranquilidad, pero la política es mi vida; no me van a jubilar tan fácilmente», bromeó haciendo una referencia expresa a la «magnífica» atención recibida por los «excepcionales» profesionales sanitarios de La Rioja. «Se suele decir que lo de fuera es siempre mejor, pero todos debemos estar orgullosos de nuestra sanidad», agregó para poner como ejemplo al personal y la técnica de los servicios de Cardiología e Intensivos.