Tres gramos son mucho más que tres gramos. Sobre todo, si lo que se mide es el peso de un envase de yogur. La diferencia entre uno (13 gramos) y otro (10 gramos) estriba en que para su fabricación se necesita emplear un 23% menos de material. Y, a mayor ahorro económico, por lógica, mejora de la cuenta de resultados y de la competitividad del fabricante.
Esta es una de las cinco patentes en empresas y nanomateriales con aplicaciones para envases de alimentos, automoción, textiles o calzado que se han conseguido a través del proyecto 'Metnano', liderado por el Instituto de Tecnologías Químicas Emergentes de La Rioja (Interquímica). En el programa han colaborado la Universidad de La Rioja, la Universidad Pública de Navarra y el Instituto de Ciencias Aplicadas de Toulouse (Francia). El proyecto se ha desarrollado desde el 2008 y ha supuesto una inversión de 847.969 euros, de los que la UE ha financiado el 65% (551.180 euros) a través de los fondos FEDER.
El consejero de Industria, Innovación y Empleo, Javier Erro, presentó ayer los resultados de «este proyecto internacional (enmarcado dentro de Interreg IV) que pone en valor a los investigadores riojanos». Erro estuvo acompañado por el coordinador de 'Metnano', Javier Pérez, quien explicó que los investigadores de Interquímica se han desplazado a las empresas a desarrollar los diferentes proyectos. En total, han trabajado con más de 15 compañías y han obtenido cinco patentes que «ahora son propiedad de las empresas»: fabricación y 'funcionalización' de nanopartículas para su empleo en plásticos; eliminación selectiva de biomoléculas en bebidas; producción de envases alimentarios mediante el empleo de 'nanocomposites' plásticos; producción de recubrimientos de alta resistencia al desgaste y al rayado, y producción de grafeno. La empresa de alimentación con la que se hizo la patente de los envases fue la multinacional Sigma Alimentos.
En la rueda de prensa también estuvo presente la investigadora Marta Pérez, quien explicó los avances conseguidos con el uso de nanopartículas con propiedades bactericidas, que «permiten que los alimentos duren más», o la utilización de materiales más ligeros (plástico) que se están empleando para fabricar determinados componentes de los automóviles.
Al cierre del 2010 (último dato disponible), La Rioja contaba con 857 personas investigadoras (el 11,8% más que en el ejercicio anterior) y un personal total de 1.471 trabajadores dedicado a la I+D+i.