El 2012 seguirá trayendo cambios a la Ordenanza Reguladora de Aparcamiento en Logroño. Y es que la Concejalía de Movilidad trabaja desde el pasado mes de octubre en una propuesta de modificación de plazas a fin de reajustar la oferta a la demanda en aquellos lugares en los que el día a día ha venido a demostrar que, en principio, sería conveniente.
Según adelantó a Diario LA RIOJA el concejal delegado, Ángel Sáinz Yangüela, lo planeado conllevaría la creación de hasta 61 plazas nuevas, 38 de ellas verdes, es decir, con ventajas para los residentes, y la supresión de un total de 54, también verdes.
Los cambios, previstos por el nuevo equipo de Gobierno del PP en principio de cara a la próxima Semana Santa, se dejarán sentir especialmente en la plaza de Ángel Bayo, justo frente a los edificios de la Comandancia: la idea es dejar libre la parrilla más alejada de la fuente de Murrieta, pues tras convertir el aparcamiento en superficie ya existente en zona para residentes, la oferta se ha mostrado muy superior a la demanda.
Así lo explica el propio Sáinz Yangüela, quien de esta manera reducirá las 88 plazas que para residentes creo el anterior equipo de Gobierno de PSOE y PR en una plaza que hasta entonces era de estacionamiento libre.
La supresión de las citadas 54 plazas tendría su contrapartida en la inclusión de hasta 61 nuevas en lugares con alta ocupación atendiendo a la demanda de, entre otros, el sector comercio. Así, 18 verdes irían en la calle Padre Claret, entre la avenida de la Paz y Duquesa de la Victoria; otras 20, también verdes, irían en la calle Huesca, concretamente entre Menéndez Pelayo y Vara de Rey; y otras 11, 6 y 6, en esta ocasión azules, serían marcadas en Murrieta, entre Gran Vía y la calle Industria; en Pérez Galdós, entre Labradores y Vélez de Guevara; y en la calle Lardero, entre Gran Vía y la calle Vitoria, respectivamente.
Tales cambios en la ORA, explica el concejal popular, no serían los últimos, pues, en su opinión, el análisis continuo da lugar a revisiones cada cierto tiempo en pro del reajuste que se entienda como necesario. «Debemos ir dando respuesta a los cambios que se van produciendo en la ciudad, pues nada se mantiene constante en el tiempo», concluye.