Siempre me ha gustado pensar, haciendo un juego de palabras con un sonido similar, que escaparate podía tener algo que ver con 'escapa-el-arte' o 'es-para-el arte', como si estos fuesen unos artilugios para encerrar arte.
En realidad, consultado el Diccionario de la Lengua española de la R.A.E., escaparate es una palabra que proviene del neerlandés 'schaprade' que significa armario, siendo una de sus definiciones la de «hueco que hay en la fachada de las tiendas, resguardado con cristales en la parte exterior, y que sirve para colocar en él muestras de los géneros que allí se venden, a fin de que llamen la atención del público».
E l deseo de atraer la atención del potencial consumidor es constante, ya sea a través de la ordenada exposición de cuantos más elementos mejor o de la ascética y contenida presentación de un producto que sugiere la existencia, en el interior, de un mundo mucho más variado.
Generalmente abundan más los primeros. En éstos, el escaparate es literalmente un trozo del local comercial al exterior. Ferreterías, tiendas de alimentación o de lubricantes; comercios de ropa, librerías o tiendas de recuerdos, etc., todos tienen en común una colorista y densa presentación que los hace visualmente atractivos.
Entre los otros, los hay que son algo diferentes y sobre los que queremos detener nuestra mirada. Son aquellos que hacen de su espacio un lugar de referencia en los que, además o independientemente de lo que se vende, se exponen otros elementos de diferente carácter, fruto en general de las personales querencias de sus dueños, y que algunos seguimos, con más que curiosidad, su periódica transformación.
Me estoy refiriendo por ejemplo, y seguro que me olvido de muchos, a la presencia constante y cambiante de una obra del pintor Enrique Blanco Lac en la sastrería 'Blanco', tradición mantenida por el hijo del pintor como recuerdo y homenaje a su padre; al esqueleto disfrazado en la ortopedia 'Morgabe' desde 1963, como narra Bernardo Sánchez en el libro 'La ciudad en el ombligo'; al panel perforado que sirve para múltiples e ingeniosas composiciones en la tienda de zapatos '13 marmotas'; a la galería 'Pedro Torres' (Calvo Sotelo 27) con su última instalación; a las diversas manifestaciones artísticas que realizan los niños en 'Pincel y ratón', con su secuencia de exposiciones temporales de 'arte infantil'; a los guiños al momento que se hacen desde el escaparate lateral de 'Manos para qué os quiero'; a las exposiciones de artistas contemporáneos que se presentan, mes a mes, en la ventana de la 'La minúscula', galería y taller de arte que ha sido recientemente objeto de atención en el periódico El País o a la 'carita' que no sólo nos mira, también nos habla, desde 'e5 store'.
En esta línea de hacer presente en la calle otro lenguaje que el estrictamente derivado de la venta comercial, hemos planteado una serie de escaparates periféricos, microexposiciones sobre temas relacionados con nuestra sociedad, la cultura y la arquitectura, interviniendo en escaparates de particulares o instituciones a modo de ventanas donde no se vende nada.
Desde ayer en el Colegio de Arquitectos (Barriocepo 40), al otro lado de la cristalera de la sala Fermín Álamo, se puede ver 'Este año te regalamos espacio'.
Hoy, domingo, hemos corrido el telón de un local sito en la calle Cigüeña, entre el nº 10 y la calle Santos Ascarza, y ha aparecido 'Oriente. Occidente'.
El próximo miércoles, día 8, coincidiendo con la presentación de un libro en la Casa de los Periodistas (Pza. de San Bartolomé) sus escaparates expondrán 'La ceremonia de la confusión'.
Y en la semana siguiente, el 16, Jueves Lardero, la cristalera de la Universidad Popular (Marqués de San Nicolás 46) se unirá a la fiesta con 'CARNuVAL POpULAR'.
A su contemplación y crítica os invitamos, porque mirar y pensar sigue siendo gratis.