Son jóvenes, estudian 1º de Bachillerato en Teresianas de Calahorra y quieren ir de viaje de estudios a Bruselas. Hasta ahí todo es normal. Lo que distingue a estos chavales de otros es la forma de financiar ese viaje que van a hacer dentro de unas semanas y en el que recorrerán ciudades como Brujas, Gante o Amberes.
No han hecho lotería ni rastros, como en otros centros educativos; no han hecho un desfile de moda ni han alquilado un bar como se hacía antaño; ellos han tenido una idea que además beneficia directamente a mucha gente.
Así, todos los viernes por la tarde, utilizan las instalaciones del colegio para enseñar a los 'peques' juegos tradicionales. A euro por niño y por hora, invierten de seis a ocho de la tarde en colaborar con que estos pequeños aprendan juegos nuevos y de antes, y además en que sus madres puedan tener algo más de tiempo libre.
Jugar con las muñecas, lanzar la peonza, saltar a la goma, jugar al pañuelo... «Nos pareció una idea interesante poder ayudar a nuestros padres con la financiación del viaje y a la vez echar una mano a las madres y enseñar cosas nuevas a los pequeños», explica una de estas jóvenes.
Buena acogida
Y las madres del colegio no han dudado en apoyar de lleno este nuevo proyecto. Más de 70 chavales se apuntan cada viernes a esta iniciativa que durará hasta final de curso.
«Hemos decidido que aunque nos vamos a Bruselas la semana anterior a fiestas de Calahorra, vamos a seguir con la propuesta hasta final de curso para ir devolviéndole a nuestros padres lo que nos están prestando para el viaje. De haber sabido que iba a tener tanto éxito hubiésemos empezado antes», comenta.
Y con todo esto, los niños encantados y las madres también. «Mi hija tiene clase extraescolar a las seis de la tarde y con esta iniciativa me evito un viaje al colegio», comenta una de ellas.
«Ahora hace mucho frío para ir a dar un paseo o estar en un parque, es una buena forma de que jueguen después de clase», comenta otra.