Al igual que las alargadas aves llevan el nombre de Alfaro tan lejos como sus vuelos, exhibiéndola como la ciudad que acoge la mayor colonia urbana de cigüeña blanca del mundo, con la Colegiata de San Miguel como muestra, sus vecinos les devuelven el halago dando su nombre a este fin de semana, en el que se convierten en protagonistas de su promoción turística de la mano de sus atractivos gastronómicos, patrimoniales y naturales.
Por cuarto año consecutivo, el Día de la Cigüeña reúne entre ayer y hoy los tesoros alfareños para compartirlos entre sus vecinos y sus invitados. Pero esta edición está teniendo un elemento no deseado, el intenso frío que resta las ganas de estar en las calles. Este frío siberiano marcó las primeras horas de esta edición, restando afluencia en la ruta de pinchos al mediodía y la participación en las visitas guiadas propuestas desde la Oficina de Turismo y en el taller infantil del Centro de Interpretación de los Sotos del Ebro. Eso sí, mientras los niños creaban con sus manos la figura de las zancudas -taller que recibe hoy de 11 a 12 a niños de 5 a 7 años y de 12.30 a 13.30 a los mayores de 8 años-, un grupo con visitantes de Navarra y Madrid conocía de mano de la responsable de la Oficina el día a día de la colonia de cigüeñas, tanto desde su mirador como desde el Centro de Interpretación de los Sotos del Ebro. Además, tras la buena experiencia vivida en la exposición 'La Rioja Tierra Abierta', tenían la oportunidad de ascender a la torre del reloj de la Colegiata San Miguel. Estas visitas se reeditan esta mañana a las 11 y 13 horas.
Ruta de pinchos
Si el frío obligaba a suspender los hinchables para los pequeños, con el atardecer se calentó el ambiente en la ruta de pinchos. Enfrentándose a las temperaturas, los alfareños y sus invitados se lanzaron en cuadrillas a recorrer una ruta con 23 propuestas en formas de pinchos y menús inspirados en las zancudas desde los productos tradicionales y de la huerta.