Son tiempos difíciles para todo tipo de empresas, en especial para autónomos y PYMES de estructura reducida o de nueva creación. Son muchas las personas y entidades cansadas, quizás, de observar a emprendedores con mucha energía y una buena idea pero con escasos recursos para iniciar su proyecto. Hartos, sobre todo, ante la falta de liquidez provocada por unos bancos más preocupados de sus problemas económicos internos que de favorecer la recuperación económica abriendo el grifo del crédito; eso sí, a niveles razonables, no como sucedió antes del inicio de esta profunda y grave crisis.
Así que muchos se ven casi en la obligación de hacer la 'guerra' por su cuenta. Han decidido buscar por ellos mismos lo que ninguna empresa parece capacitada a crear en estos momentos: un puesto de trabajo. Las dificultades existentes en este país para la contratación obstaculizan el crecimiento de unas empresas que aún así siguen necesitando la contratación de servicios que favorezcan su labor comercial. Por lo que parece razonable pensar que sin un contrato fijo de por medio pueden existir relaciones comerciales fluidas y positivas.
Sea como fuere, este nuevo modelo productivo está basado en la idea del bajo coste para un servicio de alta cualificación y de gran competencia técnica ofrecido al mismo tiempo a una amplia cartera de clientes, que pagan por el trabajo recibido. Poco a poco este mensaje está calando en la sociedad, por eso emprendedores arrancan con pasión y energía proyectos interesantes que necesitan ser conocidos, con el único problema de la falta de liquidez que superan con ingenio y unión de sinergias de un modelo basado en la comunicación y la colaboración.
Es lo que conoce ya como el ecosistema del innovador, que en La Rioja comienza a tener cierto fondo de armario. En el 2007 arrancó el reconocido proyecto Vivero de Empresas, y en el 2010 el Coworking. Ambas estrategias, desarrolladas por el Gobierno de La Rioja, están posibilitando la colaboración de personas cualificadas, con ideas interesantes que tan sólo necesitan poner el foco en el lugar adecuado para comenzar una camino incierto que suele superarse con un elemento vital en cualquier proceso innovador, la colaboración.
El coworking está basado en un programa de bajo coste que proporciona la infraestructura necesaria a emprendedores con pocos recursos, usando criterios de funcionalidad, tecnología de última generación, diseño y competitividad en su máxima expresión, que además propicia a los usuarios intercambiar ideas y compartir sinergias. El éxito, al menos en La Rioja, es todo un hecho y cada vez son más los emprendedores que encuentran en este proyecto el caldo de cultivo necesario para crear, compartir y desarrollar.
Por su parte, el Vivero de Empresas podría entenderse como un paso más avanzado hacia la consolidación de una empresa que anteriormente ha podido incluso surgir de la coworking. Aquí se dan cita empresarios que ya cuentan con la infraestructura comercial suficiente como para establecer un proyecto real que en poco años tenga la capacidad de generar empleo y crear riqueza en una región hambrienta de ideas que puedan convertirse en empresas.
Ilusión, esperanza, talento, futuro... son palabras muy usadas en este ecosistema de nuevos creadores. Más de 70 personas forman parte ya de esta acción cada tres meses los reúne entorno a una mesa donde las nuevas incorporaciones presentan sus ideas, donde los veteranos ofrecen su particular visión, tanto de los problemas como de los éxitos, donde se les vuelve a recordar a los participantes de las herramientas que disponen para lanzar sus ideas y convertirlas en proyectos, y donde personas que han logrado hacer realidad sus sueños empresariales explican qué elementos son básicos para no dejar pasar las oportunidades que están surgiendo. En este ecosistema el futuro se escribe en positivo, en compañía y en colaboración.