El Fundación Promete vivió ayer una jornada de confraternidad deportiva con el Bons Aires Palma, al que derrotó sin problemas por veintiún puntos de diferencia, que pudieron ser más si las riojanas hubieran estado un poco más acertadas en las entradas a canasta. Hay que decir antes de nada que el equipo mallorquín está compuesto por jugadoras muy jóvenes, con buenos fundamentos, pero a las que la falta de altura y de fuerza les lleva a ofrecer lo mejor de sí mismas hasta que el cuerpo aguanta.
Eso sucedió ayer en los dos primeros cuartos del partido, en los que, además del buen hacer visitante, Luis Birigay decidió desde prácticamente el inicio del partido empezar a dar minutos a todas las jugadoras, a las que ayer se añadieron las juveniles Alba San Vicente y Deborah Ayela.
El partido resultaba entretenido porque ambos equipos jugaban bien el balón, hacían sus sistemas y al final anotaban en buenas acciones. El final del segundo cuarto hablaba de un buen encuentro (46-35).
Pero en los dos últimos cuartos bajó el nivel de juego y de encestes, quedándose ambos equipos en unos números demasiado bajos. Se intentaba rizar el rizo en alguna ocasión y al final no se conseguía anotar. El Fundación Promete sumó otra victoria y jugaron las doce inscritas. Fue lo mejor.