Hoy más que nunca se necesitan políticas eficaces que contrarresten la sangría del desempleo y que levanten la moral de la sociedad. Por ello, la mejora de la educación es un requisito básico si queremos que la economía de hoy y del futuro pueda enfrentarse a los numerosos retos que tiene planteados. Esto es lo que exigiremos desde la Federación de Enseñanza de USO al nuevo equipo ministerial.
Para conseguir una enseñanza de mayor calidad debe impulsarse desde el Ministerio de Educación la colaboración y coordinación con la Conferencia Sectorial para conseguir que la educación, en todas las comunidades, tenga planteamientos más homogéneos; además, el Ministerio debe promover las estrategias necesarias, ahora mismo urgentes, para que el fracaso escolar, nuestro principal problema educativo, deje de ser un lastre que cuestione el acierto de las políticas educativas emprendidas hasta el momento.
El compromiso de hoy gira en torno a que lo importante no es ya transmitir, sino educar; despertar el interés para querer saber más, más que cumplir con lo que está mandado, y valorar la cultura del esfuerzo por encima de la pasividad y la apatía ( Segarra 2008). Conseguir el mayor desarrollo posible de la personalidad del alumno durante su permanencia en el colegio, desde el punto de vista social, cultural e intelectual.
Desde la Federación de Enseñanza de USO pensamos que en momentos de crisis hay que apostar de manera decidida por la educación pensando en la mejora de la situación laboral y social del profesorado y el reforzamiento de su autoridad; por propuestas para conseguir una mayor implicación de las familias en la educación, por un sistema educativo de excelencia, donde se valore la capacidad de pensar y estudiar muy por encima de la memorística. Por el predominio de los valores de responsabilidad y disciplina. Contra el fracaso escolar; potenciar la atención a la diversidad del alumnado como la integración. Por la disminución del número del alumnos en las aulas. Programas para adaptar la metodología didáctica a las características y necesidades de cada alumno y centro educativo. Por la disminución de las horas lectivas al profesorado.
Hay que invertir mejorando su gestión, con criterios razonables para optimizar los recursos disponibles y encauzarlos hacia la formación de los docentes en nuevas tecnologías, en interculturalidad, planes de convivencia y de resolución de conflictos, incrementando las plantillas de los centros educativos y mejorar los medios materiales. Fomentar más la educación en valores, la educación vial y la ambiental, primar la solidaridad frente a la competitividad, potenciar el dominio de una lengua extranjera, incentivar la innovación educativa en la práctica docente. Propiciar planes pedagógicos que potencien evaluaciones diagnósticas para detectar carencias del alumnado, potenciar los apoyos socioculturales etc. El objetivo es lograr la calidad total en la institución educativa y construir un sistema educativo eficaz.
Ha llegado el momento de superar definitivamente el conflicto escolar entre la escuela pública y la concertada. Dar un paso adelante en esta dirección contribuiría a mejorar el clima educativo y a alejar de la educación los fantasmas políticos y partidistas que enturbian el ambiente educativo. También pedimos al nuevo Ministro una clarificación en lo concerniente a la asignatura de Religión en la escuela pública, con el fin de que se siga respetando la opinión de los padres y madres.
FEUSO opina que también ha llegado el momento de que los docentes recuperen su prestigio, su autoridad y su papel protagonista en la educación. Pedimos, por ello, al nuevo Ministro que refuerce su papel y que, a la hora de abordar cualquier tipo de reforma (como la anunciada del Bachillerato), cuente con ellos y con todos los agentes educativos.
Agradecemos al anterior ministro, Ángel Gabilondo, el trabajo desempeñado y su esfuerzo por alcanzar un Pacto Social y Político por la Educación; aunque no compartíamos todas sus propuestas, intentó, sin éxito, poner a la educación como prioridad de las políticas del Gobierno. Ojalá que los nuevos responsables educativos, con el ministro a la cabeza, profundicen en estas ideas y puedan alcanzar un necesario consenso con el fin de rebajar la crispación política y oxigenar la educación.
Confiamos en que se abra para la educación española una etapa nueva de diálogo, consenso y sentido común. El principal objetivo es poner la educación española al nivel que se merece y que reclama la sociedad.