Todo apunta a que el derrumbe del edificio de la calle Mayor 81 del pasado 27 de diciembre pudo deberse a las excavaciones que se llevaban a cabo en el solar de al lado por parte de la empresa Comsa, indicó ayer el portavoz municipal, Miguel Sáinz. Los técnicos municipales han estado estudiando las circunstancias del desplome de este inmueble porque, dijo el edil, lo habían visto antes, el 12 de septiembre, y no habían detectado circunstancias que pudieran apuntar a un desenlace como el que tuvo.
Para el concejal, los estudios que se realizaron en los linderos de la finca, sobre todo en el situado al norte, concluyeron que, «en gran medida, el derrumbe pudo ser consecuencia de los trabajos realizados en las inmediaciones». Ayer mismo técnicos topógrafos estuvieron midiendo distancias entre las excavaciones y la fachada para constatar si se incumplieron las distancias de seguridad.
Miguel Sáinz adelantó que, en función de los últimos análisis, Comsa podría tener que pagar la factura de la demolición definitiva del edificio, que sumó 24.000 euros, pero también podría exponerse a una expediente sancionador, si bien aún no pudo concretar la cuantía de la multa que depararía por ser «demasiado pronto».
Las traseras del edificio de la calle Mayor 81 se cayeron el día 27 de diciembre, a las doce de la noche, sobre el solar vecino. Hubo escombros pero no pasó más. El estado en el que quedó el inmueble obligó a tomar medidas urgentes, además del cierre de la calle, y, en poco tiempo, la demolición ya estaba organizada. Urgía además poder abrir el paso con seguridad porque, en pocos días, se celebraba la Nochevieja y se esperaba a multitud de gente por esa calle. Primero se retiraron diversos servicios, como los eléctricos, telefónicos y el alumbrado público y, así, por fin, pudieron entrar las palas.
El solar de al lado, en el que se estaba trabajando, forma parte del llamado Plan Especial Carnicerías, con viviendas nuevas en tres unidades de ejecución en torno a una plaza abierta en el interior de la manzana. En concreto, ahora están en marcha 25 viviendas, seis de ellas protegidas, de la mano de la empresa Comsa.