El Camp Nou dictará sentencia. El primer acto de las semifinales de Copa entre el Valencia y el Barça dejó todo pendiente para el partido de vuelta, aunque el gol anotado por los azulgrana en campo contrario les concede una pequeña ventaja pensando en la clasificación. En cualquier caso, los blaugrana pudieron haber dejado la eliminatoria mucho más encaminada si Messi llega a acertar una pena máxima que le paró Diego Alves en la segunda parte.
Como en todos los Valencia-Barça, hubo goles, presión ambiental, buen fútbol, juego subterráneo y polémica arbitral: Pinto salió a por todas, tocó el balón con la mano fuera del área y debió ser expulsado en el minuto 18. Quién sabe qué hubiera pasado si el Barça se ve con uno menos con más de una hora de partido por delante.
Pero González González no vio la mano (o interpretó que Pinto tocó el balón encima de la raya de su área) y el partido se jugó once contra once, lo que favoreció el espectáculo y, sobre todo, que el Barça, que venía algo deprimido de su tropezón en El Madrigal, completara un gran encuentro, en el que fue mejor e hizo más para ganar. Y es que el Barça viajó con seis bajas, de ahí que el de Santpedor se viera obligado a dosificar efectivos de cara a los partidos venideros.
El Valencia tuvo una puesta en escena algo más contemporizadora que su rival. Unai Emery planteó un choque más físico y como en liga. Y aunque el Barça salió más protegido para contrarrestar el ala izquierda che, los valencianistas hicieron buena su mejor arma y consiguieron adelantarse en el 26. Fue una gran jugada del Valencia, que rompió la presión azulgrana con una certera triangulación en el centro del campo, que Jonas aprovechó para batir a Pinto.
El gol dio alas a los valencianistas que como en liga descubrieron que eran peligrosos por las bandas. Pero si algo caracteriza a este Barça es que no desfallece. Tiene un plan y lo sigue a pies juntillas. Merecía empatar y lo consiguió a balón parado. Fue Puyol, una vez más, el que apareció en el segundo palo para firmar un testarazo a la vieja usanza.
La segunda parte fue otra historia. El Barça se sacudió algo más la presión che y pudo sentenciar la eliminatoria. Incluso tuvo momentos en los que bordó el fútbol, pero le faltó acierto. Le pasó a Alexis, le ocurrió a Messi, que marró un penalti, y le sucedió a Dani Alves, que estrelló un balón en la madera. El Barça fue mejor y gozó de más ocasiones frente a un Valencia muy competitivo, si bien los de Guardiola no pudieron concretar y dejaron todo pendiente para la vuelta.