El Gobierno español ha hecho una apuesta por el agro, al menos por la imagen del agro, que no está mal, al devolver la palabra agricultura al Ministerio. Pero no es suficiente. Las negociaciones en Bruselas en temas agrarios no dependen solo del potencial ministerial, sino del apoyo real que Rajoy y su gabinete den a esta política. Las negociaciones requieren recibir y dar, y no siempre se paga con la misma moneda. Un ejemplo lo tenemos en los complejos acuerdos con Mercosur, los de la ralentizada Organización Mundial del Comercio o el mucho más próximo acuerdo con Marruecos, en los que se paga con agro y a cambio se consiguen beneficios para otros sectores, como el industrial.
La decisión sobre estos importantes asuntos es competencia de Bruselas, pero no así de otros, como la cuestión de márgenes de la cadena alimentaria. Arias Cañete ha manifestado la voluntad de actuar sobre este espinoso problema, la cuestión es cómo y cuándo. Por un lado, ya se debería haber superado la infructuosa y costosa década de los observatorios, que han demostrado su incapacidad como herramienta para dar transparencia a los mercados y, menos todavía, para racionalizarlos. Por otro, averiguar los márgenes netos reales de cada producto en cada eslabón es tarea difícil, salvo que exista una voluntad operativa de todos los agentes de la cadena por poner sus cuentas sobre la mesa, lo que dudo mucho.
El problema es claro, los beneficios netos de buena parte de los agricultores y ganaderos son ínfimos. Conocer los beneficios del resto de los agentes de la cadena hasta que el alimento llega al plato, es una quimera y tampoco influirá en la decisión de compra del consumidor. Regular estos márgenes puede rozar lo ilícito, salvo que se denuncien monopolios, oligopolios u otras situaciones contrarias al libre mercado. Quizás solo quede lo de siempre, potenciar una oferta concentrada y reforzar las organizaciones en las que se puede llegar a acuerdos entre las partes: las interprofesionales, con el permiso de la Comisión Nacional de la Competencia, otra tarea para el Ministro y su equipo.