La historia de Solaria se escribe a principios del año 2008, cuando Pedro Sanz anuncia, como siempre a bombo y platillo, la instalación en los antiguos terrenos de Electrolux de una gran empresa que iba a generar ni más ni menos que 700 puestos de trabajo y 80 millones de euros de inversión. Antes de ese anunció hubo otros, sonados (fracasos) también, que mejor no recordar, pero que son a sumar a los cuentos de Sanz y Javier Erro, que fueron anuncios y nunca realidades. Solaria era la gran tabla de salvación para la huida de Electrolux y para otorgar a cientos de familias un empleo harto prometido por el PP. Sanz llevó de garantes a los sindicatos y empresarios riojanos (seguramente para echarles la culpa, luego, del fracaso) a ver Solaria y todos encantados. Todos menos el PR, que siempre vimos esta empresa como un intento más de huir de los continuos fiascos empresariales de Pedro Sanz y su Gobierno. Placas solares, un centro logístico de primera magnitud en Fuenmayor para fabricar y distribuir placas a Francia y a todo el norte de España fueron algunos de los compromisos de Sanz y los responsables de Solaria en esos interminables monólogos con lo que nos distrajeron (el voto y los problemas) durante largos meses. 700 puestos de trabajo en el 2011, miles de riojanos estaban expectantes e ilusionados con las placas solares, pero desgraciadamente fue un espejismo que algunos ya sabían desde el principio. En sus comienzos, Solaria contrató a unas decenas de trabajadores, que por cierto sufrieron la temporalidad, los eres continuados y consentidos por el señor Erro, un trabajo que un día era sí y al siguiente no. Un mes anunciaban que contrataban a cien personas y al mes siguiente todas a la calle. Vamos, trabajadores temporeros, esa era la realidad. Hoy pocos trabajadores, ninguna empresa tiene mucha actividad cuando hay pocos coches (cuatro o cinco). Solo un huerto solar de nivel. Al lado de los viñedos de Fuenmayor y Cenicero han crecido unas cepas solares que no hay que podar, ni labrar, ni emparrar ni tan siquiera vendimiar. Y para colmo de los males, el Gobierno de La Rioja, a través de la ADER, ha concedido subvenciones de forma errática a Solaria en tres ocasiones en los años 2009, 2010 y 2011. A Solaria le da el sol de cara con el Gobierno del PP. Estas ayudas concedidas superan los 700.000 euros, ni más ni menos. Se las conceden por inversión nacional en La Rioja, por contratar tecnólogos e investigadores y por seguridad en el trabajo. Esto último es gracioso, la seguridad de los trabajadores de Solaria duraba una semana, un mes y a la calle, pero por eso también le conceden ayudas. Pocas empresas riojanas de verdad, por no decir ninguna, reciben 700.000 euros para crear puestos de trabajo; muchas de ellas solicitan a la ADER créditos, liquidez y la respuesta es negativa y sin embargo Solaria tiene suerte. El PR ha pedido los expedientes de las ayudas concedidas a Solaria, que son por lo que parece expedientes X, no hay acceso a ellos, nos lo niegan ¿Por qué?
No se puede jugar con los riojanos anunciando empresas que no vienen o que cuando vienen se esconden y dejar marchar a otras muchas sin hacer nada. El Gobierno del PP negó las ayudas a las compañías aéreas desveladas por el PR; lo negó más veces que Judas y ahora se demuestra que era cierto. Solaría es la misma historia que el aeropuerto. ¡Mucha publicidad y después nada¡ Lo único cierto es que a los riojanos nos han dado con las placas solares en las narices. Y otro día hablamos de cómo otorga la subvenciones la ADER, a quién y para qué. Otro día para el que, seguramente, la nómina de Solaria se habrá reducido a la mínima expresión; una nada en comparación con aquellos 700 puestos de trabajo prometidos hace apenas cuatro años.