Cien partidos y cuarenta y cinco goles. Cifras interesantes. Diego Cervero está de fiesta, aunque en su equipo hay poco que celebrar. El asturiano analiza ese centenar de encuentros confiado en un buen futuro para los riojanos. El doctor del gol ya es historia en el joven club riojano, aunque el 30 de junio acaba contrato y su cabeza piensa en continuar con su carrera médica... aunque no cierra la puerta a varias temporadas más en el fútbol. Tiempo al tiempo
- Parece que fue ayer cuando llegaba a Logroño y el domingo cumplió 100 partidos con la UD Logroñés...
- La verdad es que cuando llegas a un club no te planteas cifras tan redondas como 100 partidos. Lo ves muy lejano, pero una vez alcanzada te sientes orgulloso. Para mí es un reconocimiento al trabajo diario, a la continuidad que he tenido y también a la confianza que han depositado los diferentes técnicos.
- Y curiosamente, usted se resistía a abandonar Oviedo, a emprender una nueva aventura.
- A día de hoy estoy muy contento de haber dado este paso. Me ha servido para madurar. Era algo desconocido para mí jugar fuera de Asturias, pero esta etapa es muy especial, deportiva y personalmente. Tengo grandes amigos en Logroño.
- ¿Se arrepiente de haber dejado el Oviedo?
- Si de algo presumo en esta vida es de tener las cosas claras y las tengo. Cuando llegó la oferta de la UD Logroñés lo hablé en casa. Quería un contrato de tres años. Venir a Logroño no fue una decisión que no pensé. Estoy feliz aquí. La vida me sonríe. Soy un privilegiado, aunque siento envidia sana de la marcha deportiva del Oviedo.
- Ha marcado 45 goles en 100 partidos oficiales. ¿Recuerda el primero?
- Sí, en Badalona. Fue un balón en profundidad desde la banda. Me adelanté al portero en su salida y marqué por debajo de sus piernas. Ganamos el partido y tuvimos un viaje de regreso muy alegre. ¡Aquel año sí que vivimos desplazamientos muy, muy largos!
- 45 goles. ¿Es una buena cifra o cree que podría ser mayor?
- Antes de llegar a la UD Logroñés la hubiera firmado. Y la asumiría para los tres próximos años. No está nada mal. Es cierto que llegaba con mejores estadísticas, pero entonces jugaba con el Oviedo en Tercera División. Estoy satisfecho.
- Hay quien dice que si jugase más cerca de la portería hubiera marcado más goles...
- Ya, pero es algo que nunca se sabrá. Esta categoría es muy dura. Yo valoro las cifras que he logrado. No es una división en la que prime el juego bonito, sino que en más de una ocasión es tosco, muy directo y feo. También es verdad que cuanto más lejos juego del área peor me siento, pero hay ocasiones en las que es más importante ayudar al equipo.
- Hablando de goles. Si hay uno emotivo es el que le hizo al Badajoz en la Copa del Rey.
- Fue un viaje muy largo. Y en mi caso, llegué a Badajoz con el fisioterapeuta después de que no hubiera entrado en la convocatoria. Llegamos justos. Luego, jugamos la segunda mitad con un hombre menos por expulsión de Álvaro del Moral. El penalti que marqué en el minuto 75 fue muy importante. Los nervios eran tremendos. Esa eliminatoria fue una alegría enorme para todos.
- Siempre se le ha asociado al penalti. Algunos le han valorado su habilidad y otros le han menospreciado por decir que sólo marca desde los once metros.
- Este año no hemos tenido fortuna. Sólo nos han pitado uno a favor. La pasada campaña nos señalaron diez. Yo marque nueve y Sergio Rodríguez uno. Aunque a la gente le parezca fácil, no lo es. De los últimos treinta y cuatro que he lanzado he fallado uno. No está mal.
- Iván Agustín, capitán del Mirandés, afirmaba el lunes que la UD Logroñés acabará la campaña entre los diez primeros. ¿Es usted tan optimista como él?
- No lo sé. Quedan dieciséis partidos de Liga, pero no puedo pensar más allá del que jugamos en Lemona. Vamos a ir poco a poco. La situación no es buena y los jugadores sufrimos. El aficionado puede pensar que no, pero lo pasamos muy mal.
- Habla del Lemona. Cualquier resultado que no sea ganar suena a fracaso.
- Si algo tengo claro es que no es un partido fácil. Salvo la Ponferradina, ningún otro equipo ha sido capaz de ganar por más de un gol. Es un dato que nos debe invitar a pensar. Ahora bien, si ponemos sobre el campo todo lo que debemos, pelearemos. Si no, sufriremos. Creo que ante el Eibar respondimos en la pelea. Fuimos agresivos y defendimos bien. No les dejamos rematar. El equipo sabe dónde está y lo que debe hacer para salir de la zona baja.
- ¿Hay tanta ansiedad en el equipo como se dice?
- Ganas sí, ansiedad no. Si estuviéramos ansiosos cometeríamos más errores. Por ejemplo, en el pase. Creo que ante el Eibar protagonizamos una buena primera mitad que si hubiéramos estado ansiosos no hubiésemos completado.
- A partir de hoy ya no se ejercitan en Albelda. Irán de campo en campo. La imagen no es la mejor.
- Yo me siento privilegiado con ser futbolista. Y además estoy en un equipo que paga al día, algo que hoy es noticia porque no es habitual. Disfruto de cada momento. Vamos a trabajar en Las Gaunas, en el Mundial 82, en Prado Viejo... Son buenos campos. No hay que quejarse. Repito, soy un privilegiado. Simplemente hay que trabajar.
- Al comienzo de la charla decía que salió de Oviedo porque quería tres años. Los quería para poder prepararse el MIR. ¿Como lleva compaginar estudios y fútbol?
- Unos días mejor, otros peor. Y hay momentos muy duros. Puedes aprobar Medicina aunque estés jugando a fútbol, pero el MIR es otra historia. Demanda dedicación total. Vamos, al menos siete meses pensando únicamente en medicina y sin salir de casa. De momento, me he apuntado a una academia. Comenzaré en junio, aunque no significa que cierre la puerta al fútbol. Pero estamos hablando del futuro y nos preocupa el presente. Primero hay que dejar a la UD Logroñés en la categoría. Ese es el objetivo a día de hoy.