El piloto riojano Manuel García abrió esta semana su participación en el Rally Intercontinental 2012, que une Almería y Dakar. La prueba, que se inició el lunes, concluirá el 12 de febrero en el Lago Rosa, el mismo punto en el que finalizaba el antiguo Rally París-Dakar cuando se disputaba en Europa y África.
El motociclista calagurritano acude a la cita encuadrado en el Aventura Touareg, donde también compiten Manel Farreras (Sitges), José Antonio Duran (Soria), José Ferreras (Burgos) y Víctor Nasarre (Huesca), acompañados por el apoyo de José Palomares y Ramiro José.
El rally transcurre por cuatro países distintos (España, Marruecos, Mauritania y Senegal), con más de 5.300 kilómetros de carrera, intentando recuperar la esencia del desaparecido Dakar africano donde se premiaba las dotes de navegación, resistencia y aventura.
La prueba discurre por las pistas antiguas del Dakar, una vez que la organización ha comprobado los recorridos por los que se desarrolla la competición. En total, la competición suma catorce jornadas, todas ellas con final en suelo africano.
El lunes se completó la primera, lo que se puede considerar una prólogo, entre Almería y Guercif, una sesión de 170 kilómetros de extensión. Ayer, el día fue mucho más largo, entre Guercif y Merzouga, con un recorrido total de 430 kilómetros.
«Aunque cada piloto va a tratar de conseguir una buena clasificación, nuestro objetivo es terminar dentro de los cinco primeros. Nuestro objetivo es lograr el premio por equipos», explicaba Manolo García, que conduce en esta ocasión una Yamaha 450.
Labor humanitaria
Como otras tantas pruebas en el continente africano, los participantes de la competición colaboran también con labores humanitarias. «Aprovechamos para llevar medicamentos a personas necesitadas en países como Mauritania. Lo habíamos hablado con la organización y es algo que haremos a la vez que la carrera», indicó.
«Los medicamentos, unos 35 kilos, nos los han donado la empresa riojana Frucosol. Santiago Piñeiro también nos ha dado algún tratamiento para llevar allí», apuntaba Manuel García.