Newt Gingrich es el candidato de las ideas grandiosas. Lo recordó él mismo el jueves, durante el último debate de Florida, donde anunció que había tenido «otra idea grandiosa»: establecer una colonia en la Luna «antes de que lo hagan los chinos». No es el primer candidato que promete la luna para conseguir votos, pero sí el primero que lo hace literalmente. En el estado de cabo Cañaveral, donde muchos puestos de trabajo se resienten por la decisión de Barack Obama de acabar con los 'shuttle', la promesa podía haber resultado atractiva si no hubiera quedado fuera de órbita.
«Eso es un gasto enorme», apuntó el exgobernador de Massachusetts. «Costaría miles de millones de dólares. Prefiero construir casas aquí». Florida es también uno de los Estados más azotados por la crisis inmobiliaria, donde se frenó en seco el sector de la construcción tras una expansión galopante. Solo en este Estado se han perdido 350.000 puestos de trabajo en el sector de la construcción. Los precios apenas empiezan a estabilizarse, después de que uno de cada 360 hogares haya sido embargado. Entre soñar con la luna y tener un techo sobre la cabeza, el público pareció favorecer más el realismo de Romney, que necesita ganar el martes para apuntalar su liderazgo.
Ron Paul, el candidato de 76 años que esa noche retó a sus rivales a «25 millas de bicicleta a cualquier hora del día con el calor de Texas», le dio la razón. «Yo no creo que debamos ir a la Luna, pero sí deberíamos mandar allí a algunos políticos», sugirió. Con todo, no pudo resistirse a la atractiva fantasía del espacio que entusiasmó a EEUU en tiempos de Kennedy, pero sin gastar dinero público. «Si tuviéramos una economía saludable, con más Bill Gates y más Warren Buffetts, el dinero estaría ahí. Ese programa debería ser privatizado».
Gingrich recogió la idea y prometió que su programa, que incentivaría con grandes premios de origen público, sería 90% privado, pero esa noche Romney no estaba por darle un respiro. «Me he pasado 25 años en el mundo de los negocios. Si tuviera un ejecutivo que me dijera que quiere invertir cientos de millones en una colonia en la Luna lo despediría», atajó.
Con la salud de Fidel Castro explotada en el debate anterior, el otro gran tema que quedaba por ofrecer a la audiencia de Florida era la inmigración. El exportavoz del Congreso que un día llamó al español «el idioma de los guetos» intentó desmarcarse de sus rivales al prometer «una política humana» que no separe a las familias que llevan toda la vida en EEUU. «No vamos a entrar en su casa para coger a una abuela y echarla», defendió. Romney le atajó sin pausa. «Nuestro problema no son 13 millones de abuelas», recordó.