En julio reaparecía en el ruedo tras cuatro años apartado de la arena política y lo hacía regresando a su casa, la dirección general de los servicios jurídicos. A partir de ahí, Alberto Bretón inició un imparable ascenso con escala en el Senado para aterrizar en el número 3 de Muro de la Mata. Desde su nuevo despacho en la Delegación del Gobierno pondrá su empeño en devolver a La Rioja su lugar perdido.
- Su paso por el Senado ha sido muy breve
- Así ha sido. Casi en la fase de estar hablando de las comisiones es cuando ha venido el nombramiento como delegado del Gobierno.
- Ahora que ya ha aterrizado en su nueva 'casa', ¿tiene previsto cambiar a los responsables de las diferentes áreas?
- Habrá que ver cuál es la idea del Ministerio y la nuestra dentro del plan de austeridad para, a partir de ahí, establecer la estructura y abordar los nombramientos de esas áreas de responsabilidad.
- Intentará enmendar la exclusión de La Rioja del corredor de alta velocidad.
- Todo lo que sea favorable para La Rioja se tiene que apoyar desde la Delegación y es un compromiso también muy personal. Yo siempre he manifestado que soy muy riojano y los intereses de la comunidad son los intereses que yo quiero defender y coinciden con el planteamiento que va a haber en el Gobierno de Mariano Rajoy.
- En cualquier caso el camino ahora es más favorable.
- Lo que es evidente es que cuando las administraciones participan de un mismo proyecto político es mucho más sencillo poder llegar a un buen resultado.
- ¿Dónde queda la liberalización de la autopista?
- Nunca estuvo en el programa del PP. Lo que sí debemos plantearnos es una serie de mejoras entre las tres administraciones. Pensemos también que la conexión con la Autovía del Camino es uno de los temas pendientes y va a incidir muy directamente en cualquier planteamiento que se pueda hacer desde la ronda sur de lo que puede ser la nueva ciudad de Logroño. Ahí tenemos un camino interesante, pero primero hay que analizar la situación actual y, a partir de ahí, establecer un calendario serio, riguroso para afrontar esas carencias de infraestructuras en La Rioja.
-El anterior delegado dijo que no aceptaría que le dijeran que el Gobierno de Zapatero no ha empezado ninguna obra en La Rioja
- Creo que lo que sí hay son muchas obras sin finalizar y que esos proyectos vienen ya de la época, algunos, del Gobierno de José María Aznar y que La Rioja sí que ha sido olvidada por el Gobierno del señor Zapatero. Es fácil acercarse hoy por cualquier carretera y ver el estado en el que se encuentran algunas de ellas. De todas maneras diré que yo no me he encontrado un proyecto encima de la mesa para llevar adelante.
- El soterramiento es uno de los proyectos que más fricciones ha ocasionado y ahora tenemos una estación de tren...
- Pero no tenemos trenes.
- Pasa como con el aeropuerto, que está en paliativos.
- La situación económica está castigando bastante al aeropuerto. Pero pensemos que no lo tuviéramos. Estaríamos en una situación de déficit con respecto a otras regiones para cuando debamos ser más competitivos. Por eso he defendido y seguiré defendiendo la existencia del aeropuerto, incluso lo que hay que hacer es potenciarlo, bien en coordinación con otras administraciones o bien potenciando el uso turístico, de negocios... Pasa lo mismo con el soterramiento y con la nueva estación, es decir, las infraestructuras hay que tenerlas ¿Sin trenes? Se nos queda vacío, es cierto.
- Dijo que lloró cuando se aprobó el blindaje del concierto vasco.
- Sí, es cierto, me emocioné. Yo no estaba ni en responsabilidades políticas ni administrativas, pero cuando llegó ese pacto me sentó especialmente mal. Estaba fuera de España, que estaba perdiendo ese crecimiento económico e incluso peso político en Europa, que cada vez había más conflictos interterritoriales, con planteamientos que escapaban a lo que había sido el marco constitucional. Y cuando todo eso lo ves desde fuera lo sientes todavía más. Entonces llegó también el tema del País Vasco y me emocioné porque dije esto es la lo último que nos podíamos esperar. Había habido algún intento ya en mi etapa anterior como consejero y la reacción fue tremenda a nivel político y eso se paralizó no consiguió el PNV sacarlo adelante por el rechazo que tuvo. El planteamiento es muy sencillo: si nos están recurriendo y nos están ganando hagamos algo para que dejen de recurrirnos y lo que hacemos es quitarle legitimidad a la comunidad autónoma, y esto era lo último que pensaba que pudiera ocurrir y más por un gobierno como el PSOE, un partido que está en toda España y que no es nacionalista. Me resultaba mucho más doloroso.
- ¿Se arrepentirá de volver al ruedo político después de cuatro años en la empresa privada?
- Creo que volvería a tomar las mismas decisiones. Yo no me he arrepentido nunca. Creo que es una etapa muy bonita, se puede trabajar mucho por los riojanos, incluso ahora puedo trabajar todavía más por ellos que como senador, con más responsabilidad y con la responsabilidad de no defraudar. Es una etapa bonita. ¿Me arrepentiré? Yo creo que no.