Cautela y ciertos recelos para algunos; crítica, más o menos abierta, y reforma no necesaria, para otros. Así ha recibido la comunidad educativa riojana la propuesta, anunciada y no concretada, de Mariano Rajoy durante su discurso de investidura como jefe del Ejecutivo nacional en la que abogaba por ampliar el actual Bachillerato (dos años) a tres cursos.
El objetivo, según Rajoy, es doble: por un lado, mejorar la preparación de los futuros universitarios; por otro, el más abstracto y genérico de elevar el nivel cultural de España. Dos retos que, de momento, carecen de concreción y que dejan en el aire más de una duda entre los protagonistas de la educación riojana. Las principales, también dos: ¿se recortará la Educación Secundaria Obligatoria a tres años? ¿Se añadirá un curso al actual Bachillerato y el acceso a la Universidad será a los 19 años en lugar de a los 18 actuales?
Consejería de Educación
Una buena medida
Abel Bayo, director general de Educación del Gobierno de La Rioja, cree que cualquier análisis debe hacerse desde «la prudencia» hasta que se conozcan los aspectos de la reforma y, con esa premisa, considera que «responde a una demanda de la comunidad educativa»; destaca que concederá «más tiempo a los docentes para dar los contenidos», y apunta que permitirá «una mejor preparación en la educación superior».
Directores IES
Sí, pero con matices
En una línea paralela se sitúan los directores de institutos consultados por Diario LA RIOJA. Así, Carmen López San Miguel, directora del IES Comercio, cree que «los alumnos irían mejor preparados» y considera que la ampliación exigiría una «reestructuración en ESO bien de contenidos, bien reduciendo un curso». María Pilar Salvador, su homóloga en el IES Escultor Daniel, cree que más allá de paliar la densidad actual de los dos años de Bachillerato, «a los 15 años ya se podría determinar si un alumno tiene interés y capacidad para abordar un Bachillerato o no». Eso sí, el punto de partida es «mantener la obligatoriedad hasta los 16 años».
Sindicatos
Sí, no y depende
Enfrente, aunque no con una postura antagónica se sitúan los sindicatos y lo hacen sin compartir argumentario. El más crítico es Mikel Bujanda, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, que cree que «no es preciso abordar ahora» la reforma del Bachillerato, ya que «no sirve para combatir el fracaso escolar».
Concrete como concrete Mariano Rajoy su propuesta, Bujanda cree que se creará «un desajuste tremendo». Así, apunta que «la educación obligatoria siempre ha terminado con la recepción de un título y la propuesta aboga por darlo a los 15 años quedando aún un año más en las aulas. porque no creo que recorten la obligatoriedad; sería retroceder en el tiempo en educación». «Creemos que detrás de la propuesta están las presiones de la enseñanza privada para extender el Bachillerato», desvela Bujanda.
Desde FETE-UGT, Alicia Romero, aboga por una postura «intermedia». Asumiendo la necesidad de abrir el debate de las enseñanzas no obligatorias, defiende «un Bachillerato más flexible para posibilitar que el mayor número de alumnos continúen en las aulas». Así, proponen un «Bachillerato de dos velocidades», en el que «quien pueda» lo complete en dos años, pero que al mismo tiempo no cierre las puertas a los que más dificultades encuentren: «Ahora muchos alumnos empiezan, tienen dificultades y lo dejan. Es un gasto que no se puede asumir y podrían hacer el Bachillerato en tres años».
Y desde ANPE-Rioja, José Manuel Reinares recuerda que ellos defendieron tres años de Bachillerato durante las negociaciones del infructuoso pacto educativo y ve «razonable» que el acceso a la universidad llegara a los 19 años. Así, con 4º de ESO como «curso orientador», Reinares advierte del «problema jurídico entre la obligatoriedad de la educación hasta los 16 años y el carácter no obligatorio del Bachillerato». Además, refuerza su argumentario recordando que «es más lógico que se amplíe el Bachillerato ahora que las carreras se han reducido a cuatro años con Bolonia».
FAPA Rioja
Demasiadas dudas
Gene Palacios, presidenta de FAPA Rioja, reconoce tener «demasiadas dudas» y su punto de partida es, necesariamente, «preservar los 4 años que dura la ESO». Más allá de una reforma puntual del Bachillerato, Palacios defiende una reforma integral del sistema educativo, algo que tendrá que hacerse «venciendo todas las resistencias que haya».