Pepe Viyuela (Logroño, 1963) es un actor enamorado de su oficio y un trabajador infatigable en cualquier medio. El gran público le recuerda desde su etapa de humorista en el concurso televisivo 'Un, dos, tres'. Y de eso hace ya casi veinte años. Desde el 2005 es Chema en la exitosa telecomedia 'Aída', personaje que le ha dado gran popularidad. Tanto o más que su Filemón en las dos películas de 'Mortadelo'. Y, aunque quizás sea en el teatro donde ha ofrecido su mejor faceta interpretando a Shakespeare o a Plauto y más recientemente la versión de 'El pisito', de Rafael Azcona, su corazón es de payaso. Ahora, por primera vez ha hecho un trabajo promocional para la productora 'Dos mundos', presentando un audiovisual sobre la bodega hotel Finca de los Arandinos. En su tierra.
-¿En qué consiste este proyecto?
-Hemos grabado un programa piloto de la serie 'Bodegas en marcha', un proyecto de Joaquín Sanz sobre bodegas de Rioja. Yo solo soy el presentador, la cara conocida.
-¿Es su primera publicidad?
-No lo considero publicidad. No estoy en esto por dinero, sino por amistad. Hice un anuncio cuando estudiaba. Salvo aquello, es mi primera vez y lo hago porque me ha llamado Joaquín, que es amigo mío desde hace mucho tiempo, y porque me agrada prestar mi imagen para que se conozcan algunos de los grandes tesoros de La Rioja.
-Usted vive en Madrid desde hace mucho tiempo. ¿Es buen embajador de su tierra?
-Embajador es mucho decir, pero sí presumo de ser riojano. La Rioja es una gran desconocida, una tierra llena de posibilidades turísticas a través del vino, la gastronomía, la naturaleza...
-Hablemos de su trabajo ordinario. ¿No se cansa de 'Aída'?
-No, yo de momento estoy muy contento y no he pensado en salir por mi propio pie. Llevamos siete años y es normal pensar que más pronto que tarde se acabará, pero yo estoy muy a gusto.
-¿Cuál es el secreto para que una serie se mantenga en la complicada televisión actual?
-Si lo supiera patentaría la fórmula. Tiene que haber mucho trabajo, tiempo, dedicación, confianza, creer en lo que estás haciendo... Pero tampoco es una garantía. Me consta que hay proyectos que surgen así y luego no funcionan. Hay un componente mágico en todo proyecto artístico que hace que funcione. Y en 'Aída' hemos tenido mucha suerte, pero con profesionales que se toman muy en serio su trabajo, gente que ama lo que hace, muchas horas y esfuerzo...
-Carmen Machi se hartó del encasillamiento de su personaje. ¿A usted eso no le importa?
-No me asusta. Estar encasillado en el fondo no es más que un ejercicio de vanidad. Tener que demostrar que eres capaz de hacer otras cosas denota cierta frustración y yo no me siento frustrado. Hago lo que me gusta. En 'Aída' me lo paso bien, en el teatro me lo paso bien, haciendo de payaso también... Vivimos muy poco como para enredarnos en cosas que no nos gustan. Tengo la suerte de dedicarme a esto que me hace sentir, no sé si satisfecho, pero sí alegre. Ser actor es maravilloso haga de payaso o interprete una obra de Shakespeare.
-¿Tiene algún proyecto fuera de televisión?
-Estoy ensayando una obra de Jardiel, 'Los habitantes de la casa deshabitada', que estrenaremos en enero en Orense y que creo que traeremos a Logroño en marzo.
-¿No echa de menos papeles dramáticos?
-No, uno no siempre puede hacer las grandes cosas que le gustarían y, por otro lado, a mí la comedia de Jardiel no me parece que sea un género menor. Preparar una obra de teatro con un grupo de compañeros es algo estupendo y estoy muy ilusionado. Además, soy coproductor con Juanjo Seoane.
-¿Es una nueva vía profesional?
-No lo descarto en el futuro, pero ahora lo hago porque creo que hay que arrimar el hombro en estos tiempos tan difíciles.
-¿Y qué fue del payaso Pepe Viyuela?
-Ahora está descansando, pero siempre vuelve. Me cuesta pasar sin él.