¿Cómo se movieron los votos del 20-N para permitir la mayor victoria del PP en la comunidad autónoma? En esa pregunta aterriza parte del análisis electoral del politólogo riojano e investigador de la Universidad Pompeu Fabra Pablo Simón Cosano, para, a la vista de los datos oficiales, extraer un puñado de reflexiones estadísticas. Como recuerda el experto, el partido que más ha caído en la última cita con las urnas ha sido el PSOE, con casi 30.000 apoyos menos que en el 2008. Del total, el 38% ha vuelto a respaldar a las mismas siglas, el 28% se ha refugiado en la abstención, alrededor de una cuarta parte ha confiado en el PP y tan sólo entre el 2 y 3% han pasado a IU y UPyD, respectivamente.
Parece, por lo tanto, que el votante socialista se ha desmovilizado y cambiado su papeleta a partes iguales, mientras el resto de las formaciones han operado un claro incremento de representación. El PP mantiene nítidamente una fidelidad de casi del 68% de sus votantes del 2008 (aunque con un pequeño flujo cruzado con el PSOE y hacia la abstención) doblando en arraigo de votos a los socialistas.
En el caso de IU, y teniendo en cuenta su estrecha cosecha de apoyos, se deduce que su electorado del 2008 es el que más se fragmenta y sólo mantiene ahora el 22,6% de aquellos. Una parte se desplaza a la abstención, mientras que asoma un claro trasvase hacia UPyD, algo menos de voto útil al PSOE e incluso un 10% al PP.
El partido de Rosa Díez, tomando también como premisa su limitado eco, conserva alrededor del 44% de apoyo del 2008, con un flujo del 24% hacia la abstención y pequeños flujos al resto de siglas.
Tras saber qué hicieron el 20-N los votantes del 2008, la segunda parte del estudio de Simón ahonda en de dónde ha provenido porcentualmente en el 2011 el electorado de cada formación. En el caso de los populares, el 67% de sus respaldos el 20-N provinieron de sus exvotantes, el 21% de simpatizantes socialistas y el 10% de abstencionistas.
El PSOE, por su parte, tiene una composición ligeramente diferente. Sus escrutinios son en el 57% de los casos de los que ya recibió en el 2008, pero ha logrado atraer un flujo de populares y personas que antes habían optado por la abstención.
En cuanto a los dos principales partidos minoritarios hay destacadas divergencias. Si bien IU sólo ha conservado el 10% de su electorado y del PP, casi el 35% lo recabó de exvotantes socialistas en el 2008. Y un dato a tener en cuenta: más del 37% ha llegado desde el saco de la abstención. UPyD, por su parte, araña alrededor del 21% de antiguos apoyos socialistas, el 14% de populares y alrededor del 5% de IU.
Atendiendo al comportamiento del grupo de abstencionistas en el 2011, cuatro de cada diez votaron al PSOE en el 2008, el 23% al PP y sobre el 30% ha vuelto a no pronunciarse.
Panorama general
Vistos los trasvases y la segmentación de los votos, el politólogo riojano extrae un puñado de conclusiones. Por un parte, la destacadísima fidelidad de los seguidores del PP (la más alta de los partidos riojanos) que además ha sido capaz de atraer al 21% de votantes socialistas del 2008 e incluso movilizar algunos indecisos.
Respecto al PSOE, casi la mitad de sus pérdidas se dividen más o menos a partes iguales entre la abstención y el cambio hacia los populares. IU, favorecido el 20-N por el malestar socialista, denota muy poca fidelidad de su electorado y un alto cambio de perfil. Por último, UPyD tiene una tasa importante de votantes constantes y es el que más abstencionistas ha captado.