El Príncipe de Viana volvió a demostrar que es un campo que se visita para sufrir. Ayer le tocó a la UD Logroñés B, que consiguió llevarse los tres puntos con algo de fortuna y aprovechando sus escasas ocasiones. El Vianés jugó un gran partido y todavía se estará preguntando qué pasó.
Durante toda la primera parte, la UD Logroñés B se encontró incómoda, intentaba siempre salir con el balón desde atrás pero no conseguía llegar y muchos menos tirar a puerta. Y es que el Vianés dispuso una intensa presión que provocó continuas pérdidas en su rival y un dominio ofensivo que acabó materializándose en el minuto 30, cuando un robo en las inmediaciones del área fue aprovechado por Dani Flores, que con mucha inteligencia y precisión picó por encima del portero blanquirrojo. Antes ya había avisado el Vianés y después pudo aumentar su renta, pero Jorge no acertó tras encontrarse un rechace en el área.
La UDL estaba maniatada ante un equipo rojillo superior un día más en su campo, pero un penalti en una aislada jugada a los diez minutos de la segunda mitad, permitió a los blanquirrojos empatar. Tamayo, dentro del área, intentó superar a su marcador con un sombrero pero el balón golpeó en el brazo de Javito y el árbitro señaló el punto fatídico pese a que los locales reclamaron un posible fuera de juego. Peio no falló desde los once metros y poco después pondría a su equipo por delante al culminar una buena jugada de Tamayo, que le dejó a placer.
El Vianés se volcó en ataque y pudo empatar con un cabezazo de Jorge que se fue rozando el palo. Pero en el primer minuto de descuento, Borja puso el tercero para la UDL al aprovechar primero el centro de Tamayo y después el rechace. Dani Flores acortó poco después, aunque poco podía hacer ya un Vianés que mereció mucho más pero acabó sometido a la efectividad de su rival.