Las aguas parecen volver a su cauce después del torrente de acusaciones mutuas que han intercambiado los ejecutivos vasco y riojano a cuenta del conflicto sanitario por Rioja Alavesa. La última escalada verbal, que se desató el jueves a raíz del anuncio de Vitoria de que rompía la negociación con La Rioja, se prolongó hasta bien entrada la mañana de ayer, pero algo debió ocurrir porque poco después del mediodía trascendió que el País Vasco y La Rioja volverán a sentarse en la mesa de negociación para buscar una solución.
El anunció lo realizó el Ejecutivo riojano a través de una nota de prensa en la que informó de que el consejero vasco de Sanidad, Rafael Bengoa, contactó ayer por teléfono con su homólogo riojano, José Ignacio Nieto, expresándole «su deseo de seguir trabajando para llegar a un acuerdo».
Casi de manera simultánea al comunicado difundido por el Palacete, el Ministerio de Sanidad informó de que ha enviado un requerimiento oficial al Gobierno de La Rioja instándole a restaurar la atención sanitaria a los vecinos de Rioja Alavesa, «dejando sin efecto las instrucciones dadas a los centros sanitarios de Logroño para que dejen de prestar asistencia sanitaria especializada, no urgente, a pacientes nuevos de poblaciones limítrofes de la provincia de Álava».
El Ejecutivo autonómico afirmó al respecto que, si bien recibió un correo electrónico de Sanidad notificándole el envío del requerimiento, el documento «no ha llegado todavía» a la Administración regional. No obstante, aseguró que una vez que se produzca la recepción, dispondrá de un mes de plazo para adoptar una decisión, eso si no decide impugnarlo. El presidente regional, Pedro Sanz, adelantó que no va a aceptar la petición del ministerio, a cuya titular, Leire Pajín, criticó por la decisión adoptada. «Tristemente -expuso- la ministra en funciones de Sanidad se va a marchar sin haber hecho absolutamente nada en este tema».
Más acusaciones
Por la mañana, instantes antes de que trascendiera un cambio de rumbo en los acontecimientos, Sanz y su homólogo vasco, Patxi López, continuaban con el intercambio dialéctico que se inició el jueves. El lehendakari acusó al presidente riojano de querer «dinamitar» el sistema autonómico y el modelo de «solidaridad» sanitario y exigió la «intervención inmediata» de Mariano Rajoy. López alimentó más la polémica acusando también al Gabinete de Sanz de pretender que el Gobierno Vasco «realice anualmente 500 interrupciones voluntarias del embarazo en hospitales de Euskadi a mujeres riojanas».
El jefe del Ejecutivo riojano se refirió a este asunto como algo anecdótico dentro de las negociaciones con el País Vasco y aseguró que si el PNV estuviera gobernando en la región vecina el conflicto sanitario entre ambas comunidades estaría ya «arreglado» y «resuelto». «Otra cosa -argumentó- es que algunos con esto quieran hacer mucha política, pero, al final, cada uno quedará donde esté».