El rapero sevillano 'Haze' estará el viernes en Logroño, aunque no de concierto, sino para compartir su experiencia con los jóvenes riojanos de Secundaria y Bachillerato. Les contará que procede de Los Pajaritos, un barrio humilde y conflictivo de Sevilla; que tuvo problemas con las drogas, e incluso estuvo un pequeño periodo de tiempo en la cárcel. Y que tras aparcar estas malas experiencias, ha conseguido su sueño, vivir de la música. «Creo que es interesante para concienciar a los chavales y que sepan lo que hay por ahí. Y al final de la charla, igual me hago un tema que viene muy a cuento», nos adelanta.
-¿El rap es una ventaja a la hora de llegar mejor a los jóvenes?
-Es que no hay otra manera. Hay muy poca gente de más de treinta años que escuche rap. Creo que se ha estigmatizado este estilo de música al pensar que en ella se insulta gratuitamente o que se hace demasiado daño con el verbo. Pero bueno, cada vez más adictos lo van escuchando y ven en el rap una música interesante, como de una especie de cantautores.
-¿Cómo salió de las drogas?
-Cometí un pequeño delito, me metieron en la cárcel un mes y un día, y fue entonces cuando desperté y me di cuenta de que no era el camino que yo quería seguir.
-Para desmarcarse de ese mundo y de la delincuencia, se agarró a la música, el deporte, la vida sana... ¿Qué alternativas hay para quien está viviendo su misma experiencia?
-Cada uno tendrá que buscar su fórmula, pero el deporte ayuda mucho, el entretenerte estudiando, la lectura, el amor en muchos casos suele ser una bálsamo. Mucha gente tiene la mala suerte de tener una familia desestructurada y carece del cariño que necesita una persona en sus primeros años de vida, de principios, de valores,... y todo eso complica mucho el salir de la droga. En mi caso he tenido la suerte de contar con el cariño y la educación de mis padres, y eso me hizo recapacitar y darme cuenta de que tenía mucho que perder.
-¿Qué opciones hay para quien carece de ese respaldo familiar?
-Tendrá que buscar su base, a una persona modelo a la que seguir sus pasos.
-En el ambiente de conciertos en el que se mueve es inevitable que ronden las drogas. ¿Cómo se dice no a las drogas cuando eres joven?
-Cuesta decirlo porque, depende en el ambiente en que te muevas, eres un marginado, un tonto o un apestado del grupo. Hay que tenerlo claro y aprender del que sabe, del que es mayor o del que lo ha vivido. Es complicado que los jóvenes aprendan de boca ajena, pero creo que esa es la manera. Yo, por lo menos, tengo la suerte de aprender de los mayores y, cuando me dan un consejo, intento llevarlo a cabo y no hago oídos sordos. Hay muchos jóvenes que necesitan vivir la experiencia y equivocarse, pero creo que ahí está la inteligencia.
-Si no hubiera pasado por la cárcel y vivido el mundo de las drogas, ¿se hubiera hecho voluntario (recorre los colegios andaluces contando su experiencia)?
-Pues seguramente. Si uno tiene buen corazón y buen fondo... Al fin y al cabo de eso se trata.
-Además de buen corazón, otra de sus virtudes es que no ha olvidado sus raíces, su gente.
-Es que el que pierda sus raíces, creo que se pierde en el mundo. Hay que saber bien de dónde se viene y no mirar nunca por encima del hombro a nadie porque hayas conseguido una cosa o un éxito. La humildad es una de las virtudes más grandes que puede tener una persona.