El Calasancio y el Anguiano firmaron un empate en un partido equilibrado y friccionado en el que los azules tuvieron la propuesta de fútbol, sobre todo en la primera parte, y los logroñeses esperaron agazapados y se decidieron a fabricar ideas solo a partir de la expulsión de Zabala, en el minuto 68. Hasta entonces, el Anguiano dispuso de varias oportunidades para quebrar la imbatibilidad de Gato, que sacó varios balones muy peligrosos. Entre ellos un cabezazo a quemarropa de Ubis, a las 14 minutos, que el guardameta despejó sobriamente al córner.
Los serranos se mostraron más ordenados que los locales. Chiri, con criterio, buscó insistentemente la banda de Ubis, que es por donde se crearon la mayoría de las jugadas peligrosas. Tres de ellas tuvieron a Moha de protagonista: una volea que desvió Gato, un pase de la muerte que el delantero no pudo culminar acertadamente y una salvada milagrosa de Metola sobre la raya tras un disparo del delantero.
El Calasancio, en cambio, estaba muy encerrado en su portería y solo alguna genialidad de Emilio o el incansable Cachila, que batalló durante toda la tarde con la defensa azul, daban algún susto a Picote. Sin embargo, pese a la supremacía visitante, Emilio y Michel pudieron marcar desde lejos.
La segunda parte fue para el olvido. La lluvia fue la responsable de que el fútbol se quedara en los vestuarios. Cada equipo tuvo dos oportunidades para quebrar el cero, pero la mala puntería dejó el luminoso en cero. Tras la expulsión de Zabala por agredir a un rival, el Calasancio se soltó un poco y comenzó a tener la iniciativa del encuentro. Eguizábal se lo perdió en el 78, y ya en el descuento, Chavarri estuvo a punto de marcar, pero la excelente volea del delantero dio en el travesaño.