Calasancio y San Millán llegaban a su enfrentamiento en la parte alta de la clasificación. Y ambos demostraron el porqué de su buena situación en la tabla. Ambos equipos disputaron un buen partido en el que, aunque bien es cierto que no hubo goles, el entretenimiento no faltó.
Es verdad que el San Millán tuvo algunas oportunidades más que sus rivales, pero también lo es que el Calasancio también tuvo sus acercamientos peligrosos, aunque las malas decisiones en los metros finales impedían que las jugadas acabaran con remates claros.
Así, el equipo visitante pudo irse al descanso con ventaja en el marcador. Los de Óscar Herreros, guiados por un genial Cañas, gozaron de un par de buenas ocasiones para adelantarse, pero tanto el propio Cañas como Iván mandaron el balón fuera. Sin embargo, el conjunto visitante a punto estuvo también de llevarse un susto en los últimos instantes de esa primera parte. Sin embargo, un resolutivo Aedo evitó con el pie que el tiro de Buzarra besara las mallas de su portería.
En la segunda mitad, la igualdad siguió siendo patente y el número de oportunidades claras descendió. Ambos equipos querían jugar al fútbol y llegar tocando el esférico hasta el área rival, pero las defensas tuvieron una gran actuación y evitaron con solvencia las llegadas de los rivales.
La ocasión más clara de este periodo también fue del San Millán. Llegó con un remate de Valentín que se acabó estrellando en la defensa local cuando parecía que el balón marchaba directo hacia el gol.
Los últimos minutos del partido fueron los menos entretenidos. El juego se paró demasiado, con continuas faltas, y el árbitro acabó expulsando por roja directa a Fernando, jugador del San Millán, por protestar. El Calasancio, pese a esa superioridad numérica en los instantes finales, no pudo poner en aprietos a Aedo y el partido terminó sin que ninguno de los porteros fuera superado.