larioja.com
Miércoles, 30 mayo 2012
nuboso
Hoy12 / 29||Mañana12 / 30|
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
Adiós a los toros en Barcelona

SOCIEDAD

Adiós a los toros en Barcelona

Mañana se lidiará el último toro en la Monumental de Barcelona

24.09.11 - 00:45 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Cuando mañana a la caída de la tarde el último aficionado salga de la plaza, se hará el silencio para siempre. No se escucharán los clarines, ni el revuelo de autógrafos y disparos de las cámaras en el patio de cuadrillas, ni el arrastre de pasos del púbico que salía toreando de las tardes de gloria, ni los rezos susurrados en la capilla en la que se arrodillaron los dioses del toreo. El Parlament de Cataluña terminó con todo eso cuando prohibió la fiesta de los toros. O con casi todo. José Luis Cantos, decorador, aficionado de Mataró, 43 años, confiesa que cuando la plaza de toros Monumental de Barcelona está en silencio... «cuando está calladita, si cierras los ojos aún puedes escuchar la bronca que le pegaron a Rafael El Gallo en 1914 por dejarse un toro vivo», o los olés a Gallito por su faena a 'Mansonero' en 1917, o la multitud llevándose en hombros a Arruza hasta Las Ramblas. Hasta los discursos de Lluís Companys.
Cantos ha imaginado aquellos sonidos cientos de veces desde que hace doce años decidiera hacerse biógrafo de una plaza de la que presentía el final. «Sabía que iba a pasar. Todo ha sido muy extraño: los políticos asimilando los toros a lo español, el empresario sin cuidar al público... Yo quería demostrar que Cataluña no es distinta al resto de España». Trabajó tres años en las hemerotecas, y entre retales de papel soñó las faenas, cornadas, triunfos y fracasos que ha recogido en su libro 'La Monumental de Barcelona. De Joselito El Gallo a Manolete' (Círculo Rojo), una historia que comienza en 1914 con la inauguración de la Plaza del Sport en el barrio del Ensanche y que podría terminar mañana. Torearán Juan Mora, José Tomás y Serafín Marín, y Cantos ya tiene el 'papel'. Irá con su mujer, como cuando volvió de la 'mili' a los 21 y reunió las primeras perras para sus entradas.
Su historia se adentra en una plaza que nació en 1914. El célebre crítico Gregorio Corrochano habló en su crónica de la tercera plaza de Barcelona, «el pueblo más trabajador de España. Tomen nota de ello los que achacan a la fiesta de los toros nuestro desastre y nuestra ruina», dejó escrito. ¿Premonitorio? En ese momento, Barcelona era «una de las capitales taurinas de España», recuerda Cantos. A los dos años, unas lluvias fortísimas forzaron las obras de ampliación. Por entonces cabían 24.000 almas. Pronto fue la plaza de España con más corridas. En 1930 se hicieron allí 57 paseíllos, más que en Madrid, más que en Sevilla, unas cifras extraordinarias si se tiene en cuenta que en la ciudad condal ya funcionaba la Plaza de las Arenas. Llegaron a ser tres ruedos, con el de El Torín. A Cantos no le quedan dedos para contar. Paró cuando murió Manolete, pero hasta entonces (1947), en la Monumental se dieron 1.012 corridas. Algunas fueron gloriosas. Sucedió el 19 de marzo de 1917, cuando Joselito El Gallo revolucionó el toreo. «Antes el toro pasaba, pero a partir de tardes como esa, comenzó a describir círculos alrededor del matador». Joselito vestía de celeste y oro, el del hierro de Saltillo se llamaba 'Mansonero' y cuando lo mandó al cielo de los toros de una estocada, la multitud se tiró a la arena, tomó al torero a hombros y salió en gloriosa manifestación por el chaflán entre la Gran Vía y la Calle Marina cargando con su ídolo en un grito de tres kilómetros hasta el hotel. A Joselito le vieron lo bueno y lo malo. El torero atlético, el más poderoso tuvo dos cornadas graves en su vida: una lo mató en Talavera, la otra le hizo migas el hombro en Barcelona. Cuando después de la operación lo llevaron a atender al Hotel Oriente, los aficionados que esperaban a las puertas de la plaza se agolparon bajo su ventana y colapsaron Las Ramblas hasta el amanecer. En la enfermería de la Monumental se fueron nueve vidas incluida la de una espectadora por muerte natural. La última, la del matador portugués José Falcón en 1974.
«Manolete y dos más»
Barcelona tenía sus toreros preferidos, y los quiso como una adolescente que pierde la cabeza por sus ídolos. Cuando a Rafael El Gallo le echaron un toro al corral se tuvo que refugiar de la turba en la enfermería, pero fue muy querido, tanto que en 1914 pararon la corrida hasta que llegó el tren con el maestro en sus vagones.
Cuentan las crónicas que los tendidos crujían con Manolete, que se dejó la vida en 70 tardes en la Monumental. Tal era su idilio con el público que las corridas se improvisaban y el empresario Balañá anunciaba «Manolete y dos más». Los últimos toreros tan de Barcelona fueron también dos: Serafín Marín, de Montcada i Rexac, que quedará para la historia como el hombre que hizo el paseíllo con la barretina calada contra la prohibición, y José Tomás. La leyenda reapareció y se hizo carne el 17 de junio del 2007 en un fenómeno que tuvo bastante de cumbre mundial de aficionados y desde entonces nunca ha faltado a su cita. El próximo reencuentro, el último, será mañana. Cuando volvió el mito llenaron los tendidos 'Sabinas' y 'Serrats'. Antes, otras personalidades gustaron de las corridas de la Monumental, como el mismísimo Companys, máximo representante del catalanismo, que durante la Guerra Civil promovió las corridas. Se da la paradoja que su partido (ERC) ha liderado el rechazo a la fiesta.
En Barcelona se han dado toros con guerras y sin ellas. La cosa empezó a torcerse en los 70 y los 80. «Comenzaron a programar carteles fáciles para públicos fáciles. Llegaron los turistas y se fueron muchos aficionados, aunque el día que hay entrada mala van 4.000 personas, que no son pocas si se comparan con las que van al baloncesto», cuenta Cantos. El lunes ya no irá nadie. Despedida. Mañana a la caída del sol, se escuchará fuera la alegría animalista mezclada con algún suspiro y el atragantón callado de los aficionados por una muerte anunciada. Dentro, el silencio.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Adiós a los toros en Barcelona
larioja.com on Facebook
La Rioja

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.