Con el inicio del nuevo curso, los veraneantes se van y la quietud vuelve a reinar en las calles de Muro en Cameros. Sorprende así que, cuando el frío arrecia, entre los 15 habitantes que forman la población permanente de este municipio colgado del alto de La Rasa suenan vocablos de idiomas ajenos a estas latitudes. Manole Tifrea ('Manolo', como le llaman sus vecinos de Muro), rumano de la región de Jud Neamt, llegó el pasado abril para cuidar del rebaño de 600 ovejas de su patrón, Mariano Tabernero. «Echo una mano en la explotación familiar, doy de comer a las ovejas, corto leña para el invierno,...», enumera. Lo que sea. Y esa versatilidad le ha granjeado muchos amigos en esta pequeña localidad, ya que aunque aún no ha conseguido hablar de forma fluida en español, «me llevo muy bien con la gente porque me gusta ayudarles en todo lo que me piden». En la cocina de la casa de Mariano, además del diccionario español-rumano de Manole, está el de español-portugués de Ana María Bilato, la esposa del citado mureño. Ana dejó la bulliciosa Sao Paulo por Muro en Cameros, un lugar donde se siente «libre». «Aquí no estamos sujetos por un horario estricto. Salimos de pastores con las ovejas; pero cuando me apetece me voy de paseo, preparo mi famoso bizcocho de zanahoria de Brasil o hago quesos, cuido de la huerta y, en verano, me marcho con los niños a ordeñar y luego les preparo palomitas», relata.
Ana María vivió un tiempo en Logroño antes de recalar en Muro y en invierno suele bajar a la capital. Pero en la ciudad ve cómo se pliegan sus alas. «En Muro puedo vestir la misma ropa dentro y fuera de casa; en Logroño, no. Y en el pueblo tampoco resulta necesario acudir a la peluquería una vez a la semana...», detalla. Así, puede dar la impresión de que Ana María es poco coqueta, nada más lejos de la realidad. Esta brasileña trabaja como distribuidora oficial de los cosméticos Avon. Y Avon llama con más fuerza en Muro que en la capital. «En el pueblo vendo mucho más que en Logroño. Mis clientes son los tenderos que vienen a vender a Muro, los veraneantes.... Este verano organicé una fiesta de Avon y resultó un éxito. Ahora todos me conocen ya y cojo encargos por Internet o por teléfono». Los trabajos de ayer y hoy se dan la mano en Muro.