A falta de tres minutos para que se cumplieran los noventa, Peio, jugador del filial de la UD Logroñés, esperaba la señal del colegiado para firmar la remontada desde el punto de penalti. Sonaba el silbato, cogía carrera, miraba al guardameta Moisés y sacaba un disparo seco, raso y recto, que acababa en el fondo de las mallas de la puerta local. Moi se lanzaba erróneamente al palo izquierdo.
De esta manera la UDL lograba culminar la remontada en el campo de San Miguel. El primer desplazamiento de los logroñeses se tradujo en un partido muy peleado y de alternativas. Aunque parecía en un principio que los logroñeses iban a tener noventa minutos cómodos, el Ríver sacó rabia y plantó cara con un juego práctico, rápido y que dejó KO durante bastantes minutos.