El Agoncillo es un equipo luchador. No se puede decir que no trabaje porque sus jugadores siempre son correosos, imponen el juego físico en su propio campo, pero eso no es suficiente para ganar. Así, como mucho, se empata. Para vencer hay que tirar a puerta, hay que marcar gol. Eso es lo que sucedió ayer en San Roque. En medio de un primer tiempo muy disputado por los dos equipos, el Anguiano fue el que más ímpetu demostró por atacar.
Zabala, desde lejos, lanzó un balón cerca de la escuadra, Sotés remató otra pelota que despejó el portero Josean, Álex cabeceó al larguero un córner y el rechace, en boca de gol, lo mandó alto Álex. La avalancha de ocasiones de los serranos anunciaban lo que finalmente sucedió, que el Anguiano marcó. Fue Sotés (protagonista en el encuentro de ayer) el que realizó una jugada personal por banda izquierda, regateó a dos defensas locales y disparó raso y certeramente para hacer el primer gol del partido.
En la segunda parte el juego cambió, pero no sirvió de nada. En la primera jugada de la reanudación del partido el Anguiano volvió a marcar y cerró el partido. Zabala centró un balón desde la banda derecha que Sotés, en el segundo palo y sin ángulo, remató como pudo, con cierta acrobacia, haciendo que el balón botase cruzado y fuera inalcanzable para el portero local. Zabala por si acaso, cabeceó la pelota a la red, pero ya habría sobrepasado la línea de gol. Sotés hacía doblete y firmaba así un gran partido.
Los visitantes se relajaron con el marcador cómodo a su favor. Fue entonces cuando el Agoncillo aprovechó para reaccionar y dominar el juego. Joel lo intentó para los avioneros desde lejos. Su disparo, en el minuto 60, se fue muy alto. Y es que el Agoncillo, a pesar de su labor, apenas llegó a puerta y no disparó entre los tres palos en ningún momento. Los serranos invitaron a los locales a entrar de nuevo en el partido mediante malas asistencias a su propio portero, despejes fallidos e incluso un penalti que no vio el árbitro. En el minuto 80, el defensa Diego se ayudó con el brazo para controlar el balón.
El Anguiano se complicó los últimos minutos del choque, no pudo realizar la transición entre defensa y el centro del campo y jugó al contraataque. Así, incluso marcó un gol más (de Joseba) que fue anulado por fuera de juego. La mejor ocasión del Agoncillo fue al final: un remate de cabeza de Alberto que se fue, otra vez, muy alto. Y no hubo más. Sotés, muy acertado, fue suficiente para el Anguiano, mientras que el Agoncillo no tuvo fuerza ofensiva suficiente.