Concepción Arruga, consejera de Administración Pública, sin ofrecer cifras concretas y retrasando esa información a que se complete el proceso de readaptación de los puestos, apuntó ayer que la actuación del Ejecutivo es similar a la de cualquier empresa privada en tiempos de crisis «que reestructura y adapta sus recursos humanos».
Para la consejera, la administración debe «buscar medidas que permitan adaptar su estructura a la situación económica», y asegura que su deseo hubiera sido «no tener que prescindir de nadie ya que apreciamos todos los recursos y a todo el personal que ha trabajado en la administración».
Detrás esta decisión está «un plan de austeridad que ya comenzó con una reducción de altos cargos de entorno al 33 por ciento» y de una reestructuración de las consejerías que obliga a «analizar los departamentos y ver cómo optimizar los recursos».
«Se trata de soluciones dolorosas que hay que acometer y esa reestructuración del Gobierno obliga a que se produzca una adaptación en todos los departamentos. En caso contrario estaríamos hablando de maquillajes y el Gobierno de lo que habla es de responsabilidades. Lo que nos hubiera gustado es subir los salarios e incrementar la estructura, pero si analizamos la situación real de nuestro país y de Europa, debemos ser conscientes de que los próximos cuatro años van a ser muy duros y es nuestra obligación ser responsables».
No a la privatización
Frente a las críticas de los sindicatos, que consideran que detrás de la reducción de interinos se esconde un intento de adelgazar la administración que, a corto o medio plazo, permita justificar su privatización, Arruga se muestra tajante: «No es cierto». Lo argumenta señalando que «hay departamentos, por ejemplo los relativos a la contratación de obra pública, en los que se desarrolló una gran estructura que ahora, dada la actividad que hay, no es necesaria».
Para esta mañana está prevista una reunión con los responsables de la Federación de Servicios Públicos de UGT que, según Arruga, no es sino una más de las «permanentes reuniones que hemos mantenido con todos los sindicatos. La situación no es pacífica, porque la realidad económica no nos permitirá grandes alegrías, pero debemos buscar las soluciones más adecuadas para poder tener una administración sostenible».