El término escoliosis procede de la palabra griega akoyiol, que significa curva, acuñado por Hipócrates para denominar las curvas de la columna vertebral. Sin embargo no fue hasta Galeno, cuando se introdujeron los términos cifosis, lordosis y escoliosis, que hacían ya una diferenciación de las curvas.
La escoliosis es una deformidad tridimensional, no una enfermedad, común a muchas causas y, en ciertas ocasiones, la única expresión de una patología subyacente, por lo que es necesario investigarla. Para obtener una respuesta tenemos que considerar tanto aspectos clínicos como radiológicos que nos permitan determinar si estamos ante una escoliosis idiopática o, si por el contrario, podemos conocer mediante las pruebas complementarias necesarias, la causa concreta de la alteración.
En el 80% de los pacientes se desconoce la causa. Estos casos se conocen como escoliosis idiopática e incluyen un 65% de las escoliosis estructurales. El principal problema es determinar si se trata de una enfermedad completa o de un síntoma, pues esto modifica sustancialmente nuestro trabajo. La mayoría de los casos de escoliosis idiopática tienen una base genética (las formas familiares pueden alcanzar el 43%), pero todavía no se han identificado el gen o genes responsables de la enfermedad. Se ha comprobado el origen hereditario multifactorial pero las teorías sobre su etiología son múltiples.
Existen diferentes tipos de escoliosis, pero hablaremos fundamentalmente de la escoliosis idiopática del adolescente que es la forma más frecuente. Se describe habitualmente como la desviación lateral de la línea vertical de la columna, asociada a un fenómeno rotacional, pero en realidad se trata de una alteración tridimensional. Esta anomalía del tronco se acompaña de una deformidad de la caja torácica, que provoca una importante alteración estética, siendo una de las causas habituales de consulta médica. En curvas inferiores a 10º la prevalencia entre sexos es casi la misma, sin embargo cuanta más entidad tiene la curva, el grado de incidencia del sexo femenino aumenta, siendo globalmente de 4/1 la relación aproximada entre mujeres y hombres. Se estima que el 10% de los escolares tienen escoliosis, llegando al 20% en los adultos.
Hallazgos casuales
Las manifestaciones clínicas, los signos y los síntomas de la escoliosis idiopática suelen ser sutiles, de hecho frecuentemente los hallazgos son casuales. En ocasiones, se perciben porque las camisas sientan mal, o porque es difícil igualar el bajo de las faldas o pantalones; en otras ocasiones el adolescente se queja de la presencia de la deformidad, que se manifiesta porque encuentra diferencia en la altura de los hombros y/o de las mamas, pero es más frecuente que estas diferencias sean observadas por la madre más que por el propio adolescente. Esto provoca a menudo diagnósticos tardíos que dificultan mucho el éxito de las medidas terapéuticas conservadoras. Una exploración física periódica durante el crecimiento es interesante para detectar estas alteraciones, que incluso las más sutiles pueden ser evidenciadas fácilmente observando al paciente por la espalda, mientras realiza una flexión de tronco. La gibosidad es apreciable debido a la rotación de la caja torácica, generada por los cuerpos vertebrales que giran y desplazan posteriormente a las costillas. Realmente es una prueba poco precisa y que aporta gran número de falsos positivos, pero orienta al fisioterapeuta y al médico especialista, permitiendo la realización de un control más exhaustivo del paciente.
El diagnóstico temprano de la escoliosis idiopática es determinante en su proceso evolutivo, permitiendo un tratamiento precoz que modifique la historia natural de la misma. Esto ha hecho del diagnóstico temprano una de las principales armas terapéuticas.
La evaluación, el diagnóstico y el seguimiento de las deformidades de la columna vertebral permiten un correcto planteamiento terapéutico con el fin de prevenir y corregir las deformidades de la columna vertebral. Definimos la escoliosis por la forma de la curva, la ubicación, dirección y magnitud y, si es posible, su causa. La gravedad de la escoliosis se determina por la extensión de la curvatura y por el ángulo de la rotación del tronco. Cotejar todas las valoraciones y registros realizados permitirá valorar la eficacia del método de tratamiento empleado y la reactividad de la propia deformación.