Santurde de Rioja ha tenido una idea 'sonada': montar una Banda Municipal de Música, un proyecto que ya ha empezado a dar sus pasos y que, de llegar a buen término, convertiría a la localidad riojalteña en la tercera de la comarca calceatense en contar con una agrupación de estas características, tras Santo Domingo de la Calzada y Ezcaray.
«La idea surgió de un grupo del Ayuntamiento con unas inquietudes por fomentar la cultura musical y hacer, digamos, un poco de obra cultural y social dentro del pueblo», explica el alcalde, Isaac Palacios, que predica con el ejemplo: él mismo es uno de los diecinueve alumnos que desde mediados del pasado mes de diciembre se forman bajo la experta batuta del reconocido compositor y director de la Banda Municipal de Ezcaray, Luis María Monge. Otras seis personas están en lista de espera para acceder a las enseñanzas musicales.
Sería la primera Banda Municipal de Música de la localidad, una idea que, simultáneamente, ha visto surgir, en vías de constitución, a la Asociación Cultural de Amigos de la Música de Santurde de Rioja. El regidor municipal explica que ésta «no se va a limitar sólo a la banda, ya que sus fines son promover la música en general, traer conciertos, asistir a los que se programen en diferentes lugares o, entre otros objetivos, ayudar a los que tengan inquietudes musicales».
La incipiente agrupación se nutre de personas de todas las edades, desde niños hasta adultos, la mayoría de los cuales da actualmente sus primeros balbuceos en las lides musicales.
Luis Mari Monge imparte a cada uno de ellos una hora semanal de clases de solfeo e instrumento, que luego practican en casa. «El más ilusionado es el alcalde», bromea el músico. «No, la verdad es que se les ve a todos con mucha ilusión y ganas de aprender, que es lo que importa, de cara a crear un grupo que pueda tocar en las fiestas o en los actos culturales», dice. De momento, intentará que en verano se pueda arrancar ya con algún pasacalles. «Poco a poco, que le vayan cogiendo cariño a la música», dice.
Con este proyecto, la localidad se prepara para tener un ratio de un músico por cada 20 habitantes, más o menos. De momento son cuatro clarinetes, cinco saxofones -cuatro altos y un tenor-, dos trompetas, dos fiscornos, dos bombardinos, un trombón y la percusión (caja, bombo y los platillos).
«La gente esta muy ilusionada y creo que se ha conseguido una cosa buena, ya que, aunque esto no siguiera para adelante, seguro que hay más de diez personas que van a continuar a nivel personal, porque les ha entrado la inquietud por la música», afirma el alcalde, orgulloso por la respuesta cosechada. «Y lo más importante de todo esto es que ha salido de la gente del pueblo», subraya.