De ganar el Oscar traduciendo en imágenes un texto propio a reciclar materiales ajenos. Hasta aquí todo bien, sino fuese porque el guionista de 'Crash' dirige el remake de una cinta francesa estrenada en 2008. Puede que Paul Haggis reconociese en el guion de 'Cruzando el límite' los mimbres para urdir un sólido 'thriller' con el que plantear una ecuación ética con múltiples soluciones finales, pero el metraje no deja apenas rastros de la ambigüedad moral en la que se desenvolvían los personajes originales.
Haggis mata el suspense mediante flashbacks que despejan cualquier duda sobre la inocencia de la mujer por la que un profesor de instituto está dispuesto a arriesgarlo todo, y ridiculiza la idea de que Russell Crowe pueda representar a un moderno Don Quijote entregado a la idealización de su criminal Dulcinea. Emparedado entre los flashbacks con los que Haggis libera de responsabilidad al espectador, nos encontramos con un 'thriller' artesanal que gira alrededor de un personaje. El atraco a la cárcel, planificado gracias a Youtube, un smartphone navaja suiza y la complicidad de los cuerpos de policía, nos libera del tedio durante casi una hora, aunque en el desenlace es inevitable señalar que Haggis recurre a trucos baratísimos para mantener la tensión.
Y todo se debe a errores pretéritos: deshecha la incógnita sobre la culpabilidad de Elizabeth Banks y mueren con ella el resto de personajes, algunos tan testimoniales y patéticos como el de Olivia Wilde, y otros tan inexplicablemente desaprovechados como el de Brian Dennehy. En su lugar, Haggis privilegia a una anodina pareja de detectives y a un inspector de policía con presencia, pero sin carácter, puede que movido por el interés de subrayar las imperfecciones del sistema judicial norteamericano, afectado por los atentados del 11 S. En resumen, 'Los próximos tres días' es la copia injustificada de un polar francés de gama media que no aporta nada destacable, salvo la interpretación no entregada, pero siempre correcta, de Russell Crowe.