Fue pisar la librería y una multitud de cámaras (aunque en este caso de televisiones regionales) y curiosos abordó a Carmen Lomana, sorprendida y encantada de regresar a Logroño, ciudad en la que vivió hasta los 13 años. «Soy feliz de estar aquí» es lo primero que dijo. No pasó mucho tiempo hasta que vio y no pudo reprimir romper su atención con los medios de comunicación, besar y abrazar a sus amigas de la infancia Elena González Cuevas y Ana Fernández de Tejada. «Ver a mis amigas lo compensa todo, se me agolpan los recuerdos...», confesó Lomana visiblemente emocionada.
Antes de comenzar el acto en sí, la célebre y televisiva millonaria tuvo dos momentos más en los que, si llegó a derramar una lágrima, la atajó rápido con el dedo, con elegancia. Moisés Ruiz de Olalde, quien fuera ordenanza del Banco Santander cuando el padre de Carmen Lomana era director en Logroño, rompió a llorar al verla. «Una vez me llevó en moto a Entrena y quise cambiar la moto por un burro que vi», recordó pícara Lomana. La hija de 'Moi', Ana Rosa, también estuvo presente para ver a la que es su madrina, la propia Carmen Lomana. «Yo era muy pequeña, y no tuve mucho trato con ella. Ahora la veo estupenda», explicó.
Pasaron más personajes de los años logroñeses de juventud de la famosa, como Chusma, «el tío más divertido del mundo», le describió. Y Jesús, hijo de su tata Fermina, que le lanzó un piropo: «Qué guapa estás». «Se hace lo que se puede», se justificó ella. De vez en cuando Lomana paraba de hablar, tal vez conteniendo la emoción, pero manteniendo un rostro impertérrito. «Qué famosa me he vuelto», pensó en voz alta, quizá añorando su anonimato cuando era una joven logroñesa más en los años 50. Los Ruiz de Olalde le mostraron algunas fotos de aquella época. En una de ellas se veía a una bella Carmen Lomana adolescente, con coletas, junto a la playa de Zarautz. «¡Mira cómo estoy de estupenda, qué pelazo!», exclamó al verse.
Aunque llegó puntual, el loor de la multitud provocó que el acto que protagonizó en el Espacio Fundación Caja Rioja-Santos Ochoa se retrasara. El abogado y escritor logroñés Andrés Pascual ejerció de presentador y declaró con acierto aquello de «hoy sí que sobran las presentaciones». Pascual condujo a base de preguntas el acto, en el que Carmen Lomana siguió viendo a amigas. «Aurorita, ¡ahora te veo!», exclamó desde la mesa. Sobre su libro 'Los diez mandamientos de la mujer 11', que era el motivo de la visita, Lomana afirmó que está escrito «bajo mi punto de vista, eso no quiere decir que estéis de acuerdo con todo lo que digo pero este libro lo he escrito yo». «Esto es una charla entre amigas», anunció la 'celebritie' en el día en que se encrudecía su enrarecida relación con Nati Abascal, avivada por Telecinco. Andrés Pascual destacó la «sensibilidad para las pequeñas cosas» que hay en el libro y Lomana recordó que «me encantan las chuletillas al sarmiento con guindilla».