Bloguera incansable desde hace más de siete años, predica el uso de las nuevas tecnologías y su aplicación en las aulas, pero advierte de que no por ser muy joven se consigue la alfabetización digital. Tíscar Lara participa hoy en la Moodle Moot La Rioja, organizada en el Think Tic, para impartir la conferencia 'Más allá del aula: aprendizaje colaborativo en red'.
- Coordina Mobile Learning, ganador del premio Focus al conocimiento libre, ¿pero qué es?
- Es una metodología de aplicación de las tecnologías móviles al aprendizaje, basado en los dispositivos móviles como herramienta principal. Está enfocado al alumno como centro de la experiencia formativa y se consigue con un modelo de aula abierta, aprender en cualquier lugar y en cualquier momento.
- Pero requeriría un esfuerzo económico importante.
- Sí porque tiene que ver con tecnologías, con software, pero también con el diseño integral de todo el proceso de aprendizaje, con el hábito de uso de redes sociales, de estar permanentemente conectado intercambiando contenidos.
- A la vista del proyecto ¿estamos en la prehistoria digital?
- No, no tanto. Tenemos tecnología accesible y un nivel de acceso que puede ser mejor pero que es razonable si nos comparamos con otros países. El acceso y la disponibilidad son básicos para que haya una digitalización cultural de una sociedad.
- ¿Lo que denomina alfabetización digital?
- Sí. Igual que para una sociedad clásica alfabetizarnos suponía que fuéramos capaces de leer y escribir, ahora, con el desarrollo de la sociedad de la información y las tecnologías es fundamental que estemos alfabetizados digitalmente. Esto quiere decir también en otros lenguajes como las imágenes y los vídeos.
- Pero no todo es bueno en las nuevas tecnologías ¿dónde está el demonio?
- Yo no lo llamaría demonio. Hay tres aspectos de la alfabetización digital en los que tenemos que trabajar con más esfuerzo educadores y padres, sobre todo en cuestiones de menores que son los más desprotegidos. Uno de ellos es la información, la credibilidad, verificar, cuestionar, porque está demostrado que no somos competentes digitales por ser muy jóvenes y manejar con soltura ciertos dispositivo. Otro punto es el problema de la privacidad, aprender a protegernos, a cuidarnos de nosotros mismos, a ser sensibles con la información que damos. El tercero es el que tiene que ver con la gestión colectiva de los contenidos, con la propiedad intelectual. Hay fórmulas para hacerlo dentro de un ámbito de respeto y sobre eso hay que educar, porque no es evidente ni es intuitivo y genera problemas muy graves.