La avenida de la Playa, en el entorno de Ciudad Santiago, está siendo sometida a unas obras de ampliación de aceras. La actuación era demandada por vecinos que estiman que de esta forma se va a reducir la velocidad de paso de los vehículos, pero no todos están contentos con lo que está pasando en la zona a juzgar por las llamadas que se están recibiendo en este diario.
La calle está ornamentada con unos árboles peculiares, gleditsias, según la concejal de Medio Ambiente, Concepción Arribas, aunque todo el mundo las llama acacias. Y muchos residentes del entorno han pedido su conservación. Su interés ha hecho ya que se modifique el plan de actuación previsto por Movilidad, confirmó ayer la edil Arribas. En principio, se planteó quitar los árboles, habilitar las aceras y, a continuación, plantar otros ejemplares. Pero la solución que finalmente ha prevalecido es la de mantener las gleditsias y adecuar los alcorques a la posición de éstas.
Sin embargo, no perviven todas. De las veintidós, se cortan cuatro porque presentaban unos agujeros por los que se veía el otro lado, según la versión de la concejal, quien detalló que ya se habían tenido que retirar alguna vez sus copas por riesgo de que se cayeran. «Esas cuatro, en concreto, eran un peligro», aseguró.
«Hay vecinos a favor y vecinos en contra», reconoce la responsable local de Medio Ambiente, pero éstos últimos «no pueden hacerse responsables de las consecuencias del derrumbamiento de estos ejemplares», aseveró.
Lo que sucederá ahora, con los cuatro árboles talados, es que se sacarán los tocones y se aireará la tierra. Después, se estudiará si se reponen los cuatro árboles en los lugares de donde se han quitado o si la nueva acera demanda otro tipo de mobiliario y se colocan unos bancos u otros elementos.
Los vecinos contrarios a la tala de los árboles han reunido unas 180 firmas que están dispuestos a registrar en el Ayuntamiento. En su opinión, se ha actuado «muy deprisa». Y, aunque la tala, al menos de cuatro ejemplares, ya está hecha, confían en que su acción sirva para que se repongan los ejemplares retirados. Algunos recuerdan que ya hace veinte años, cuando se construyeron las viviendas, se intentó acabar con estos árboles y hace diez años también se inició una tala que, después del corte de dos árboles, se zanjó en el tercero, después de que una vecina se atara al mismo.
Los ejemplares de esta acera ampliada no siguen un orden regular, sino que se encuentran de una forma más bien desordenada. «Al tresbolillo», dice Arribas. En la parte de acera que da a la avenida de Las Norias se observa que la colocación de los alcorques se ha amoldado a la posición en la que estaban los árboles, que es lo que, previsiblemente, suceda en este caso.