Medrano ha pasado en un lustro de estar a punto de clausurar sus escuelas a inaugurar este curso la tercera aula, obligando a reducir a la mitad el perímetro del bar que comparte un inmueble municipal con el colegio. De este modo, la escuela gana una clase y el 'teleclub' pierde el salón donde se veía la televisión o se jugaba al futbolín y a los dardos.
El cambio de tendencia demográfica que ha registrado la localidad del Moncalvillo resulta, sencillamente, espectacular. Hasta hace cinco años, al colegio del municipio acudían apenas cinco pequeños, el mínimo necesario para mantenerlo abierto. Hoy son 20 y el próximo curso 2011-2012 llegarán, al menos, a los 23.
Tras ese rejuvenecimiento de la población medranera se esconde, según el alcalde, Alejandro Las Heras, el que «los matrimonios jóvenes de Medrano hayan optado por establecerse aquí», guiados por las mejoras que ha registrado la localidad en distintas áreas (vías de comunicación, instalaciones deportivas, nuevas urbanizaciones y el mantenimiento de la escuela y de la consulta médica). «Disponemos de todos los servicios en el propio pueblo, además de que disfrutamos de una situación geográfica envidiable, al pie de la sierra de Moncalvillo y a 15 kilómetros de Logroño».
Pero quizá lo más singular de este fenómeno, a diferencia de otros muchos puntos, es que en Medrano el vuelco demográfico lo ha propiciado en su inmensa mayoría la población local. «De los 20 alumnos, sólo dos provienen de familias inmigrantes», concreta el primer edil.
Entre las nuevas familias que han echado raíces en Medrano está la de la logroñesa Isabel Borque. Apostó hace cinco años por el municipio, ya que «buscaba una localidad donde hacer una vida más tranquila». Y se ha integrado tan bien que este curso sus dos hijos en edad escolar dejarán el colegio de Maristas para incorporarse al de Medrano. «Valoro que puedan comer en casa, ir a clase andando y que compartan las horas de estudio con los niños con que conviven día a día», asegura Borque.