La Universidad de La Rioja abrió ayer sus puertas de manera oficial iniciando un curso marcado, nuevamente, por la adaptación del campus riojano al Espacio Europeo de Educación Superior (aprobado en Bolonia en 1999). La fecha de comienzo del curso, este año con tres semanas de adelanto sobre el calendario habitual, ha sido, de hecho, el primer cambio que han experimentado los estudiantes fruto del proceso en que se ha embarcado la educación universitaria en Europa.
Pese al traslado de fechas, la ceremonia de apertura del curso oficiada ayer en el Aula Magna del Edificio Quintiliano no difirió mucho de la de ediciones anteriores. El mismo esquema de intervenciones ante un auditorio compuesto por una amplia representación del mundo académico, social y político de La Rioja. Hubo 'gaudeamus igitur' y el clásico desfile de profesores luciendo mucetas de distintas tonalidades. Un punto de color para una ceremonia sobria y protocolaria que se prolongó por espacio de dos horas.
En ese intervalo tuvo cabida igualmente la lección inaugural, este año a cargo del catedrático de Economía Financiera Juan Carlos Ayala, que disertó sobre los riesgos de impago de países de la UE antes de que el rector, José María Martínez de Pisón, esbozara en su discurso el conjunto de desafíos inmediatos que encara la universidad riojana. Bolonia sigue marcando este año una gran parte de la agenda del campus riojano, que afronta el curso con 19 grados incorporados al nuevo marco europeo de educación superior. «Me cabe el orgullo de afirmar que la Universidad de La Rioja ha adaptado con un éxito notable sus enseñanzas oficiales de pregrado y posgrado», afirmó el rector, que espera este año una matriculación próxima a los 7.000 alumnos, similar a la del último curso.
Remarcó también «el importante papel de las instituciones universitarias en la creación de la sociedad del conocimiento y en el cambio hacia un nuevo modelo económico», un ámbito en el que inscribió el camino emprendido por la UR para conformar el Campus de Excelencia Internacional. Se trata de un proyecto compartido con las universidades de Zaragoza, Pamplona y Lleida que debe pasar su examen definitivo el próximo mes de octubre.
La reforma de los estatutos de la Universidad, la negociación de un nuevo convenio de financiación plurianual con la Consejería de Educación o la construcción de nuevas infraestructuras fueron otros de los desafíos que desgranó Martínez de Pisón en su intervención. Aunque no mencionó el asunto en su discurso, el rector respondió poco antes del acto a preguntas sobre los anunciados planes para crear una Facultad de Ciencias de la Salud (Medicina). El proyecto, señaló, se retomará «una vez logremos la adaptación de los títulos y la impartición de todos ellos» a Bolonia.
Recogió el testigo del rector el presidente regional, Pedro Sanz, quien garantizó que habrá financiación para la mayor obra que afrontará la UR en el 2010-2011, la cuarta fase del Complejo Científico Tecnológico, que recibirá seis millones de euros. Una cantidad a la que sumó 1,2 millones para el Centro de Recursos de Aprendizaje e Investigación. Dos inversiones, agregó, que responden al objetivo del Gobierno de La Rioja de erigir a la Universidad «en el gran activo de la Comunidad Autónoma».