Uno de los buenos aciertos entre los muchos que han adornado el presente festival de plectro, ha sido darnos a conocer la intensa actividad musical que han tenido durante siglos y tienen actualmente varios países hispanoamericanos como Venezuela y Colombia, especialmente en el campo de la música de plectro, donde se mantiene vivo un rico patrimonio musical con ingente repertorio creativo y donde además podemos admirar la existencia de instrumentos de plectro propios, como el tiple, la bandola o el cuatro venezolano, productos de la evolución de los primitivos instrumentos de cuerda que iban llegando de España.
En esos países la interpretación musical goza de enorme libertad, proliferando los grupos mixtos donde conviven instrumentos populares con otros clásicos académicos, y donde los temas y ritmos populares se enriquecen con enfoques personales y fusiones diversas -especialmente de influencias jazzísticas- con un resultado fascinante.
Así, el jueves 2 de septiembre disfrutamos del grupo colombiano 'Nocturnal Santandereano', integrado por instrumentos clásicos como violín, flauta y contrabajo junto a los típicos tiple, bandolas y guitarra. Hicieron un ameno recorrido por el repertorio de su país con tonadas propias como pasillos, guabinas, bambucos, etc., incluyendo dos contradanzas bicentenarias 'la vencedora' y 'la libertadora' de la época de la independencia colombiana. La interpretación fue de lenguaje bastante clásico y de mucha calidad individual, con la pega de que predominaban excesivamente el violín y la flauta en detrimento de los instrumentos de plectro, que prácticamente se limitaban sólo al acompañamiento, y eso en un festival dedicado al plectro es una pena.
Muy distinto fue el enfoque del grupo venezolano 'El Ensamble', integrado por cuatro musicazos que hicieron vibrar al público con una interpretación brillante, fresca y virtuosa. Pedro Revilla es un fenomenal flautista, que proviene del ejemplar sistema de orquestas infantiles y juveniles de Venezuela de José Antonio Abreu, y que nos epató con una espléndida actuación explorando todos los recursos expresivos de la flauta. Ricardo Sandoval -alma del grupo- es una referencia mundial en la mandolina y nos maravilló por su dominio absoluto del instrumento, su sonido, su limpieza, su virtuosismo, su creatividad. Junto a ellos Daniel Luzardo, un prodigio con la guitarra y el 'cuatro', que denota positivamente su formación norteamericana y su actividad en grupos de jazz y el complemento eficiente de José Vicente Muñoz al contrabajo.
Fue un auténtico disfrute seguir las evoluciones musicales de este cuarteto único e irrepetible, que, partiendo de temas y ritmos populares venezolanos, son capaces de reelaborarlos, 'deconstruirlos' para luego ir volviendo a componer el puzzle con enfoques personales, con brillantes improvisaciones y con el brillo que sólo está al alcance de los grandes artistas. Fue un extraordinario concierto: un 'puntazo' excepcional en la larga historia de este festival. ¡Enhorabuena a la Asociación ConTrastes-Rioja, organizadores del evento!